3 marzo, 2024

‘Perfect days’ (2023), crítica: Una imprescindible película sobre la rutina, tan placentera como ponerte la canción perfecta mientras conduces

'Perfect days' (2023), crítica: Una imprescindible película sobre la rutina, tan placentera como ponerte la canción perfecta mientras conduces


La sociedad actual ha impuesto con enorme fuerza la mentalidad de ser siempre productivos y a un ritmo frenético, convirtiendo el concepto del aburrimiento en el hombre del saco moderno al que hay que evitar. Además de trabajar, nuestro ocio tiene que ser también eficiente, tiene que ser algo que exprimamos rápidamente y le demos una rápida calificación sin necesidad de pararse a reflexionar.

Pero no hay nada más enriquecedor que saber aburrirse, desprenderse del ruido durante el rato y encontrar la paz en la quietud. Esos momentos donde tu cerebro puede estar a solas, conectar con el entorno y hasta encontrar belleza en lo cotidiano. Permitirse escuchar el ruido, en lugar de encontrar la manera de apagarlo. Todo eso y mucho más se encuentra en la increíble ‘Perfect Days’ de Wim Wenders.

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Un día perfecto a ritmo de Lou Reed

El director alemán ha regresado a los cines con una nueva obra de ficción, dirigida en Japón con el gran Kôji Yakusho de protagonista, y con una gran aclamación detrás. En Cannes tuvo premio su actor principal, pero estuvo cerca de la Palma de Oro, y puede colarse en la categoría de mejor película internacional de los Oscars. Lo primordial, eso sí, es que es una de las películas más conmovedoras en este inicio de año junto con ‘Los que se quedan’.

En ‘Perfect Days’ seguimos a un hombre de Tokio que sigue estrictamente su rutina. Se despierta a la misma hora, siempre de manera natural. Se acicala. Cuida sus plantas. Se viste para hacer su trabajo como limpiador de retretes públicos, que realiza con esmero, y se desplaza en una furgoneta donde escucha su música favorita en cintas de casete, siempre puestas en el momento justo mientras se encuentra en la autopista. Va al parque a realizar fotos que luego revela durante el fin de semana. También se lee por la noche novelas que adquiere a precio de ganga hasta quedarse dormido.

La película no nos ofrece un gran vistazo a lo que ha llevado a este hombre a agarrarse a esta ejecución repetida de actos cotidianos (que Wenders intenta reflejar sin repetirse a sí mismo), o incluso si lo hace por pura elección o porque ha sido empujado hasta ahí. Sutiles detalles nos invitan a pensar en esa vida previa a su rutina actual, pero no resulta tan importante como seguir a esta persona que evita conflictos, habla poco, y sólo parece interesado en acciones pequeñas.

‘Perfect Days’ y la paz en la rutina

Perfect Days 2023 Wim Wenders

Pero Wenders nos deleita viendo como esas acciones pequeñas tienen efectos positivos. La vida del personaje de Yakusho puede resultar extraña, a ratos carente de emoción y descubrimiento. Casi todo a su alrededor es analógico, y el concepto de Spotify lo asocia más con una tienda física que con un servicio que puede emplear para acceder a la misma música que escucha en sus viajes. Pero ‘Perfect Days’ es un fabuloso retrato de cómo encontrar la paz en esos actos minúsculos, en ese pequeño subidón que te da cuando la canción perfecta está en tus manos y la pones en el momento adecuado mientras conduces.

Ni siquiera es una persona desconectada de la gente de su entorno. Desde ese anónimo que le invita a jugar al tres en raya a través de una hoja de papel escondida hasta ese compañero de trabajo que parece obsesionado con la superficialidad inmediata (y poner notas a todas sus experiencias) pero también encuentra ratos para hacer feliz a otra persona a través de algo que parece insignificante. Wenders no nos trata de convencer de que esta es la ruta de la felicidad, que es mejor estancarse en las mismas canciones de siempre, pero sí que no hay nada de malo en dejarse llevar por ellas si eso te hace más agradable la experiencia vital.

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