Tuyeros acudieron a la imposición de ceniza
La feligresía de los bajos mirandinos se dio cita desde tempranas horas de este miércoles, en las diversas iglesias de la subregión Valles del Tuy, estado Miranda, para celebración de la santa misa y recibir la ceniza que dan por iniciada la cuaresma.
El rito de la imposición de las cenizas comenzó a las 07:00 a.m. en más de seis templos del eje tuyero, y la eucaristía se mantuvo por más de 60 minutos, donde fue aplicada la ceniza con la tradicional cruz en la frente.
Gorgregory Oviedo, quien presidió la misa capitular a las 7 de la mañana, en la Basílica Nuestra Señora de Coromoto de la parroquia San Diego de Alcalá en Ocumare del Tuy y a las 10 en la iglesia San Francisco de Paula en Yare, inició con el rezo de Laudes por el Cabildo Catedral, al que se unió una nutrida representación de fieles.
«Con el Miércoles de Ceniza se inician los 40 días en los que la Iglesia llama a los fieles a la conversión (…) y a prepararse verdaderamente para vivir los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo en la Semana Santa», exclamó el cura.
Con la imposición de ceniza comienza la cuaresma
Oviedo acentuó que la celebración eucarística de este miércoles da comienzo a la Cuaresma. «La Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos casi 400 años después de Cristo (…) y a partir del siglo XI, la Iglesia católica impone las cenizas al inicio de este tiempo», aclaró.
El presbistero exaltó sobre el camino que inicia hacia la Pascua, animando a vivir este tiempo litúrgico fijándose en tres momentos o escenas bíblicas: «la Transfiguración, la subida a Jerusalén y el camino hacia Emaús».
Contempló la centralidad de Cristo resucitado en el camino cuaresmal, así como la importancia de la fe en Dios, la oración y de lo fundamental en la Iglesia: la fracción del pan y la escucha de la Palabra.
Durante la liturgia, el párroco bendijo la ceniza, signo de la fugacidad de la vida y de penitencia. Consecutivamente, el padre la impuso a los canónigos, ministros del altar, servidores de los templos de Ocumare y Yare, así como a los fieles.
Charallavenses mostraron su fervor
Los católicos del municipio Cristóbal Rojas acudieron tempranito a la iglesia Santa Rosa de Lima en Charallave, donde mostraron su fervor y participaron en la misa de este miércoles de Ceniza.
El acto religioso empezó con el repique de campanas y cantos penitenciales.
En la homilía, el presbítero José de Jesús Martínez exhortó a los creyentes a practicar el ayuno, la limosna y la oración durante estos cuarenta días. Adicionalmente, Martínez sugirió meditar las Sagradas Escrituras y practicar buenas obras, en favor de los más necesitados.
En medio de la misa, los charallavenses hicieron dos filas dentro de la nave central del templo y caminaron hacia al altar, donde el sacerdote y diácono impusieron las cenizas sobre la frente, en señal de penitencia y conversión.
Día de ayuno
Para el presbistero Jhonfer Camacho de la parroquia eclesiástica San Francisco de Paula en el municipio Simón Bolívar (Yare), el uso litúrgico de las cenizas se originó en tiempos del Antiguo Testamento y el Miércoles de Ceniza es una celebración contenida en el Misal Romano, el cual es un día de ayuno y abstinencia.
«Este explica que en la misa, se bendice e impone en la frente de los fieles la ceniza, la cual es efectuada de las palmas bendecidas en el Domingo de Ramos del año anterior», resumió el sacerdote.
Camacho rememoró que las tentaciones están vigentes en instó a practicar el ayuno, la oración y las obras de misericordia. Insistió a los fieles a desconectarse del teléfono celular, computadoras y todo equipo de tecnología para que se conecten con Dios y la Palabra.
Camino de misericordia
El padre Juan Mijares pormenorizó que el rito católico es un acto de conversión, reconciliación y renovación. «Hoy (miércoles de cenizas) se inició el camino de penitencia y misericordia (…) Este es el año parroquial de la Virgen María», reflejó.
El curso registró que la tradición de imponer la ceniza se remonta a la Iglesia primitiva, donde las cenizas simbolizaban luto, mortandad y penitencia. «Por aquellos años y en ese entonces las personas se colocaban la ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad con un hábito penitencial para recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo», ejemplificó el párroco tereseño.
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