18 abril, 2026
Trump, el candidato - Últimas Noticias

Donald I decidió abandonar el trono y la nobleza (de origen muy muy poco añejo, pero bastante amañada, por cierto) para medirse en un proceso electoral más confiable que en los que ha participado en su país de origen.

Recordemos que el aspirante a emperador global se ha quejado reiteradas veces de que, por allá en 2020, sus rivales del Partido Demócrata le jugaron sucio para quitarle el derecho a seguir pernoctando en la Casa Blanca por cuatro años más. Según él, en las elecciones del 3 de noviembre del año citado, fue víctima de un descarado fraude que no le permitió adelantar el delicado trabajo de destrucción expansiva que ha estado llevando a cabo con tanto ahínco en los últimos meses.

Pues bien, toda esta intención representa, tal y como nos tiene acostumbrados, un nuevo cambio brusco de dirección. Por ejemplo, el rey de bastos semanas después de haber calificado de “maldito” el idioma al castellano, segundo idioma más hablado del planeta, ahora dice que tiene la intención de aprender la lengua perfeccionada por Andrés Bello. ¿Y por qué este giro?

Ahí viene la segunda pero más curiosa sorpresa. Donald asomó la idea de postularse como candidato presidencial a unas futuras elecciones en la República Bolivariana de Venezuela. Por eso la necesidad de al menos pronunciar bien las palabras necesarias como para que le despachen bien una reina pepiada en la arepera de moda de La Guaira. Sin embargo, lo más llamativo es que este aspirante pareciera tener más confianza en la institución electoral criolla que en el sistema imperante en su país.

No se sabe si Donald mantendrá su propósito declarado a los medios. Tal vez termine insistiendo en pedir una nacionalización exprés que lo convierta en un sudaca, eso si, en sudaca adinerado, estatus muy diferente de esos que él mismo envía a los campos de concentración de Florida.

Mientras, crece el desconcierto en las filas de los candidatos de la extrema derecha venezolana. No saben si pedir cacao o primarias. El miedo es libre y ellos ya conocen la furia que desata su patrón cuando se le contraría.

En fin, me dicen mis fuentes que ante este inesperado escenario, la galardonada con el Nobel autogestionado, está en búsqueda de un nuevo premio internacional que ofrecer para aplacar a este nuevo rival. No obstante sus deseos, la experiencia muestra que ni siquiera ella, fiel vasalla del todo poderoso podría confiar en una respuesta positiva de su amo y señor.

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