18 abril, 2026
El derecho de vivir en paz

Al monstruo de los pantanos anaranjados se le ha ocurrido decir lo que en sus comiquitas repiten sus héroes desde hace lustros, al menos en este lar eurocéntrico expandido en tiempo cibernético y atómico. Ahora también hipersónico. “Mañana desaparece toda una civilización”. En la isla Epstein lo pensaron. Mundo del pop art illuminati. Hasta el sonido de los golpes se lee. Entendieron… Parece decirnos vox populi y sin que le quede nada por dentro. Está en una de vaqueros y recibe una felpa secular desde la antigua civilización de los ayatolás persas. Los gringos, en su conquista americana de diligencias, rifles y revólveres Smith and Wesson, en cacería salvaje de cuáqueros, lumpen proletariat inglés, para conquistar parte del territorio de norteamérica exterminaron toda su población nativa en un genocidio sin par. Ese proceder les quedó vivo en su historia profunda como Estado-nación. Cowboy adelante, y por otro lado, la simplificación del duelo, enfrentamiento de dos para dirimir cualquier asunto, en fases implícitas de desacuerdos cuando ya no hay tu tía. El duelo, en diatriba de contrarios y hasta como se hacía en tiempos del ancien régime. Ahora, salvaje y brutal. El que sacara primero, y en apariencia, por quítame esas pajas.

Hasta por una mirada de reojo y un trago mal bebido en el bar del condado. Nuestro generalísimo e hijo de la panadera, Francisco de Miranda, tuvo que ayudarlos a comprender sobre diplomacia y su sentido en tiempo de guerra de independencia del Imperio británico, y convirtió lo que luego fue constructor de América para los americanos, en tiempos de la Colombeia. Entonces, ¿de qué hoy nos sorprendemos en esta involución en el lenguaje del arte de la guerra según Sun Tzu, civilizatorio y en el derecho internacional fraguado en dos guerras mundiales anteriores, cuando ellos están siempre a punto de jalar el gatillo? ¿No es acaso la necesidad imperante del excedente de producción lo que mueve el merequetén en términos malthusianos? Ocurrió lo inesperado. Una cultura milenaria donde comprenden lo sagrado de sus aporias ejerce su derecho a la defensa de la (in)civilidad. Humanidad y ley del revólver. Ruta ambigua del mundo pluripolar histórico.

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