Terremotos y guerra cognitiva – Últimas Noticias
La guerra cognitiva es una estrategia que busca manipular la forma en que las personas piensan y perciben la realidad. Ataca el cerebro humano para generar confusión, estrés y división, utilizando noticias falsas, redes digitales y algoritmos. El 26 de marzo de 1812, un devastador terremoto dejó cerca de 20.000 fallecidos en Venezuela. El Clero desplegó una guerra cognitiva contra Simón Bolívar, argumentando que Caracas, La Guaira, Barquisimeto, San Felipe y Mérida fueron castigadas por independizarse de la Corona española, mientras que Coro y Maracaibo, en manos realistas, no sufrieron los embates de la naturaleza.
Con el fin de acusarlo de herejía y ateísmo, el médico venezolano José Domingo Díaz inventó una frase que, según él, pronunció Bolívar: “Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”. Palabras que se oponen al verdadero Bolívar, que estaba consciente de la frágil dependencia de los seres humanos ante la naturaleza.
El 29 de octubre de 1900, un terremoto provocó pánico masivo y graves daños estructurales en Caracas. El 3 de noviembre, desde Nueva York, el cónsul Emilio Figueredo Boggio escribió un telegrama que reposa en las bóvedas del Archivo Histórico de Miraflores: “Profunda pena me han causado las noticias que la prensa de esta ciudad publica, acerca de los temblores habidos en nuestra querida Patria y más aún el que la prensa dijera que usted se había fracturado una pierna, noticia que creo exagerada”. Las élites oligarcas, la prensa internacional y potencias extranjeras utilizaron el pánico del mandatario —quien saltó por un balcón de la Casa Amarilla luxándose un pie— para ridiculizarlo, socavar su autoridad moral y debilitar su proyecto nacionalista. Además, corrieron el rumor de que estallaría un volcán en el Ávila y Castro no tenía capacidad para afrontarlo.
El 11 de junio de 1641, un terremoto destruyó prácticamente toda Caracas. Nadie culpó al gobierno español. El 29 de julio de 1967, un terremoto de magnitud 6,5 sacudió a Caracas durante 35 segundos. Causó estragos considerables, especialmente en La Guaira y en zonas caraqueñas como Altamira y Los Palos Grandes, dejando al menos 200 fallecidos y miles de heridos. Nadie culpó a Raúl Leoni.
En 1812, el Libertador Simón Bolívar sabía que nunca faltan los enemigos de la emancipación de los pueblos como José Domingo Díaz, que siempre tratan de aprovechar coyunturas para difamar la gesta independentista, restaurar modelos políticos hegemónicos y acabar con la mayor suma de felicidad posible, seguridad social y estabilidad política de la Patria.
