21 septiembre, 2020

¡ENTÉRATE! Erik Malpica Flores analiza por qué nos altera la primavera

Carlos Erick Malpica Flores - Primavera

Carlos Erick Malpica Flores - Primavera

La llegada de la primavera trae consigo más horas de luz, las aves inician sus rituales de cortejo, las semillas brotan, las flores se abren e inician su ciclo reproductivo, en fin, termina el letargo hibernal para dar paso a una mayor actividad.

Erik Malpica Flores reseña que nuestro organismo está consciente de este cambio, alterando también su funcionamiento y más evidentemente, el estado de ánimo.

En primer lugar, disminuye la producción de melatonina, que estabiliza nuestro reloj interno. La producción de melatonina por parte de la glándula pineal es inhibida por la luz y estimulada por la oscuridad. La melatonina actúa, además, sobre el sistema inmune y ejerce cierta influencia sobre capacidad de concentración.

El reloj biológico humano regula las funciones fisiológicas del organismo para que sigan un ciclo regular que se repite cada 24 horas, regido por los ciclos diarios de luz y oscuridad y es el responsable de que estemos activos durante el día y apagados durante la noche. Esto ocurre porque el cerebro asocia la luz con una mayor actividad fisiológica mientras que, en la oscuridad, se inhiben estas funciones.

Erik Malpica destaca en segundo lugar, el aumento de la secreción de otras hormonas. Los bajos niveles de melatonina aumentan la secreción de oxitocina, dopamina y noradrenalina,

La oxitocina está implicada en los vínculos afectivos; la dopamina en nuestro sistema de recompensa y bienestar y la noradrenalina en el estado de alerta e inquietud. También se produce un aumento de serotonina, un importante neurotransmisor que modula nuestro estado anímico. Además, la melatonina también contribuye al control hormonal reproductivo, de modo que con la primavera se dispara la secreción de hormonas sexuales.

Frente a este panorama, no es de extrañar que la primavera nos altere: la estación de las flores le dice a nuestros cuerpos que es hora de despertar, activarse y reproducirse.

Por último, surge la llamada “astenia primaveral”, justo en el punto de cambio entre estaciones, y se refleja por un estado de agotamiento constante debido a la alteración del ritmo circadiano. Se caracteriza por el aumento de sueño, pérdida de libido, tristeza, cefalea, apatía y/o euforia e incluso depresión.

Podría resumirse como una fatiga psicofísica que no mejora significativamente con el descanso.

En efecto, la primavera altera al organismo, pero con notables diferencias en cada uno.

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