25 abril, 2026

Yaracuy protagonizó una marea de fe por una Venezuela libre de sanciones

Yaracuy protagonizó una marea de fe por una Venezuela libre de sanciones

San Felipe, en el estado Yaracuy, no amaneció como cualquier otro sábado; este se diferenció notablemente por quienes, entusiastamente, se unían primero a la megacaravana realizada en varias calles de la ciudad y, luego, a la masiva concentración efectuada en las adyacencias de la Catedral. Todo como parte de la Gran Peregrinación Nacional que este día llegó a la capital yaracuyana.

No era una marcha política tradicional; el ambiente recordaba más a una procesión devocional, donde las pancartas artesanales y las banderas tricolores se alzaban como reclamo pacífico de un pueblo que lo único que pide es paz y vivir sin sanciones.

«No venimos a pelear con nadie; venimos a decir que ya basta de que nos saboteen nuestra tranquilidad al paso», comentaba Elena Vásquez, una abuela de 68 años que viajó desde Aroa con un rosario en una mano y una pequeña bandera en la otra. «Como peregrinos, sabemos que el camino es largo, pero la fe en que Venezuela va a volar libre de esas sanciones es lo que nos mueve hoy», acotó la apasionada señora.

Voces desde el corazón del pueblo

A medida que la caravana avanzaba hacia el lugar de concentración, los testimonios se multiplicaban. La narrativa de la jornada no la dictaban los grandes altavoces, sino la gente de a pie, que ha sentido el rigor del bloqueo en su mesa y en sus más cotidianas acciones.

José «Cheo» Graterol, productor agrícola del municipio Veroes, resaltó que las sanciones —que desde hace años aplican las potencias extranjeras en perjuicio del pueblo venezolano— han afectado significativamente la calma nacional.

«Nosotros, los campesinos, sabemos lo que es sudar la tierra. Las sanciones son como una plaga que no deja que el fruto llegue completo al mercado. Hoy marcho por mis hijos, para que no tengan que vivir mendigando lo que por derecho y trabajo nos pertenece. Queremos paz para producir», aseveró Graterol.

Por su parte, Mariángel Anzola, estudiante universitaria, expresó sentirse muy frustrada por la situación que atraviesa el país producto del bloqueo y las sanciones internacionales. Por eso, manifestó su apoyo irrestricto a la peregrinación y demás acciones que buscan la suspensión de esas medidas coercitivas.

«Hay gente de todos los sectores, incluso personas que piensan diferente, pero que coinciden en que el bloqueo nos hace daño a todos por igual. Estar aquí en esta peregrinación es demostrar que la juventud apuesta por el diálogo y por un futuro sin techos impuestos desde afuera», afirmó.

El trayecto finalizó con una concentración donde la espiritualidad fue la protagonista. Al llegar la tarde, mientras las calles de San Felipe recuperaban su calma habitual, quedaba en el aire la sensación de que, más que una caminata, lo ocurrido este sábado fue un ejercicio de reafirmación nacional. Como dijo un joven que gritaba a viva voz mientras se diluía la concentración: «¡Hoy no solo caminamos por la calle, caminamos hacia nuestra propia libertad!».

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