30 abril, 2026

Secretario de Guerra de EEUU inició una “purga” de altos oficiales

Secretario de Guerra de EEUU inició una “purga” de altos oficiales

En una serie de decisiones que podrían transformar profundamente el liderazgo militar estadounidense, el secretario de Guerra de EEUU, Pete Hegseth, ha destituido o apartado de sus cargos a al menos dos docenas de altos oficiales en los últimos nueve meses, según reveló este viernes The New York Times. Las medidas, que han generado inquietud dentro del estamento castrense, parecen estar motivadas por el descontento con posturas críticas hacia las políticas impulsadas por el expresidente Donald Trump.

De acuerdo con el reporte, muchos de los oficiales afectados —entre ellos almirantes y generales en activo y retirados— fueron removidos sin explicaciones claras, incluso en contra de las recomendaciones de sus propios superiores, con quienes compartieron servicio en zonas de combate. Esta dinámica ha provocado un clima de «ansiedad y desconfianza» dentro de las Fuerzas Armadas, obligando a los mandos a posicionarse políticamente y, en algunos casos, enfrentarse entre sí.

Ascensos bloqueados por vínculos con Milley y posturas críticas

El Times también documenta que Hegseth ha retrasado o cancelado los ascensos de al menos cuatro altos oficiales. Las razones incluyen haber trabajado previamente con el general retirado Mark Milley —quien fue jefe del Estado Mayor Conjunto hasta 2023 bajo las presidencias de Biden y Trump—, haber expresado apoyo a programas de diversidad, equidad e inclusión (DEI), o haber cuestionado operaciones militares ordenadas durante la administración Trump.

Estas decisiones han reforzado la percepción de una división ideológica dentro del cuerpo militar, entre oficiales considerados «pro-Trump» y aquellos que han manifestado posturas críticas hacia el exmandatario.

Advertencias sobre el riesgo de politización

Expertos en defensa advierten que esta creciente politización podría socavar la legitimidad institucional de las Fuerzas Armadas. «La larga tradición apolítica del ejército estadounidense se ha sustentado en la norma de que los militares se mantenían al margen de la política, mientras que el liderazgo civil los protegía de la contienda partidista», señaló el general retirado Stanley McChrystal, quien comandó fuerzas especiales en Irak y Afganistán.

La senadora demócrata Elissa Slotkin calificó las acciones de Hegseth como una «purga», mientras que Kori Schake, exasesora del presidente George W. Bush, reconoció el derecho de cada administración a elegir a sus líderes militares, pero advirtió que Hegseth podría estar «desperdiciando una enorme cantidad de talento».

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