18 abril, 2026

Petrocaribe elevó la calidad de vida con tanques, refinerías, centrales eléctricas y planes sociales

Citgo, entre los buitres de Guaidó

Petrocaribe logró satisfacer 36% de las necesidades energéticas de los países del Caribe en momentos en que los precios del petróleo en el mercado internacional subían de manera abrumadora, generando una seria crisis financiera.

El significativo dato es apenas uno dentro del dossier de beneficios brindados por esta iniciativa del presidente Hugo Chávez, la cual arrancó en 2005 y alcanzó su pleno desarrollo en 2014.

“Cuando se puso de manifiesto la crisis financiera internacional en 2008, el Caribe se vio protegido por los logros alcanzados: Europa y Norteamérica no pudieron transferirles sus crisis”, afirma Jonny Hidalgo, en su recién bautizado libro Petrocaribe, anillo de seguridad regional.

La organización de solidaridad energética llegó a suministrar 356 millones de barriles de hidrocarburos valorados en 31.523 millones de dólares.

Además, las inversiones realizadas en nueve plantas de almacenamiento de crudo y derivados sumaron una capacidad de 2,76 millones de barriles.

Petrocaribe también construyó 15 centrales eléctricas que totalizan 350 megavatios, tres refinerías de petróleo, 790 proyectos de inversión social y creó 15 empresas mixtas, entre Pdvcaribe y los 19 países firmantes, y dos filiales de Pdvsa.

Hidalgo añade que hasta 2014 se habían ejecutado 432 proyectos en el campo social por el orden de 3.944 millones de dólares.

El impacto fue tan positivo que elevó el producto interno bruto de la región en 25%, mientras el índice de desarrollo humano (IDH) registró un incremento de 0,60 a 0,698 sobre la media de la región.

“La Corporación Andina de Fomento (CAF) atribuyó el incremento del IDH a las mejoras de acceso a fuentes limpias de energía, concretamente al uso del gas doméstico por redes, al suministro eléctrico y a las mejoras en los programas de alimentación y educación, alcanzados por los aportes del acuerdo”, dice Hidalgo.

Narra que, mientras buena parte del mundo estaba afectado por la crisis financiera de 2008, en 2009 se realiza la VI Cumbre de Petrocaribe en San Cristóbal y Nieves, donde el organismo mostró su potencial al inaugurar una planta de almacenamiento en Dominica y anuncia la construcción de otra en San Vicente y las Granadinas.

Para darle mayor autonomía energética, el Gobierno Bolivariano le asigna un bloque de la Faja Petrolífera del Orinoco y activa tres centrales eléctricas en Haití.

“Los países de Petrocaribe estaban cerrando un anillo de seguridad conformado por Centroamérica, las Antillas y la parte septentrional de Suramérica”, relata Hidalgo. “Quince días después de este evento es derrotado y expulsado de su país Manuel Zelaya, presidente de Honduras, quien en enero de 2008 había firmado el acuerdo bilateral de Petrocaribe”.
Cuenta que desde entonces Honduras no pudo seguir participando y las conspiraciones contra Petrocaribe comenzaron a arreciar, valiéndose de algo que aún hoy es patente: la confusión.

“Mientras las autoridades de Pdvsa se abstenían de dar explicaciones públicamente, se activaron tres campañas de descrédito contra Petrocaribe que nutrieron la confusión existente”, dice. “La primera en el ámbito internacional; la segunda, dirigida al pueblo venezolano; y la tercera, dirigida a los trabajadores de Pdvsa”.

La campaña internacional tenía por objetivo promover la abstención de ingresos a Petrocaribe, el retiro de sus países miembros y su rechazo por parte de la población caribeña. Quienes promovían esta campaña buscaban convencer a los países caribeños de que Petrocaribe generaría una deuda externa imposible de pagar.

“Lo paradójico es que los voceros de esta campaña eran los mismos que recomendaban instituciones como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, responsables de las crisis financieras de las décadas de los 80 y 90 en América Latina”.

La campaña hacia el pueblo venezolano no puso en duda los beneficios para los países signatarios; muy por el contrario, se afirmaba que Venezuela estaba regalando petróleo.
Pero esta campaña también fue contradictoria. Como los logros no se podían negar, en ocasiones se quiso hacer ver a Petrocaribe como algo bueno inventado por los adecos y copeyanos. Decían que Petrocaribe no era más que una copia del Acuerdo de San José suscrito en 1980”.

Hacia los trabajadores de Pdvsa se dijo que Petrocaribe no era más que un contrato de suministro que comprometía un pequeño volumen de hidrocarburos, no más de 4% de la producción de Pdvsa y, por tanto, no merecía ser priorizado en las actividades de comercio y suministro.

Pero al mismo tiempo se afirmaba que el financiamiento de ese pequeño volumen generaba un gravísimo flujo de caja para Pdvsa. Esta campaña aún está latente, esperando activarse ante cualquier intento de recuperar Petrocaribe”.

Hidalgo apunta que “las tres campañas fueron tremendamente efectivas”. Quien lea esto debe recordar que cuando se decía: “Venezuela regala el petróleo con Petrocaribe”, Pdvsa no respondía. El único que hacía un esfuerzo por explicar la situación era el propio Hugo Chávez, sin la ayuda de nadie

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