3 junio, 2026

Trump dejó fuera a la ONU del “Consejo de Paz” que impondrá en Gaza

Trump dejó fuera a la ONU del “Consejo de Paz” que impondrá en Gaza

La Organización de las Naciones Unidas confirmó que su secretario general, António Guterres, no ha sido convocado a formar parte del próximo Consejo de Paz organizado por el presidente de EEUU, Donald Trump para establecer un control político y territorial de Gaza.

El portavoz adjunto de la Secretaría General, Farhan Haq, señaló ante los medios de comunicación que la institución no tiene constancia de ninguna invitación o comunicación oficial destinada a integrar a la máxima autoridad del organismo en este nuevo esquema de gobernanza regional.

Esta ausencia se produce en un momento determinante, previo a la firma del acuerdo programada para el 22 de enero en la ciudad de Davos. En dicho encuentro, Trump, tiene previsto formalizar el entendimiento que dará estructura legal y operativa a este grupo de trabajo.

Es importante destacar que el Consejo de Paz de Trump no es un órgano tradicional de debate, sino una junta ejecutiva que busca administrar directamente el territorio, cuyas operaciones se ejecutarán en estricta coordinación con los gobiernos de Israel y Egipto.

El mismo, operara más como una coalición de países específicos que como un mandato multilateral de la ONU, una propuesta que obtuvo el respaldo de trece de los quince integrantes del Consejo de Seguridad en noviembre de 2025, con las únicas abstenciones de Rusia y China.

Francia no participará en Consejo de Paz de Trump para Gaza

París manifestó su firme rechazo a la propuesta del presidente estadounidense, Donald Trump, de integrar a Francia en un nuevo «Consejo de Paz» para Gaza. Fuentes cercanas al presidente Emmanuel Macron confirmaron este lunes que París no dará una respuesta favorable a la invitación, argumentando que la iniciativa cuestiona principios fundamentales del orden internacional y la estructura de las Naciones Unidas.

Para el gobierno francés, el documento presentado por Washington excede las expectativas iniciales de centrarse únicamente en la crisis de Gaza. Según el entorno de Macron, la propuesta plantea interrogantes de gran calado sobre el respeto a la Carta de la ONU, la cual Francia considera intocable. El país mantiene su compromiso con un cese al fuego, pero se niega a participar en una junta que pueda poner en entredicho la igualdad soberana de los Estados.

El Ministerio de Exteriores de Francia ha reforzado esta postura recordando que el derecho internacional debe prevalecer sobre la arbitrariedad y las relaciones de fuerza. Desde París se percibe que las condiciones fijadas por Estados Unidos para este nuevo organismo podrían debilitar el multilateralismo eficaz. Por ello, bajo los términos actuales, Francia no tiene intención de legitimar una estructura que parece operar al margen de los consensos globales establecidos.

La diplomacia francesa insiste en que cualquier solución pacífica a las controversias debe estar anclada en el marco de las Naciones Unidas. Esta institución, según el comunicado oficial, sigue siendo la piedra angular para evitar que el escenario internacional se convierta en un tablero dominado exclusivamente por el poder militar o económico. Esta resistencia de París marca una clara distancia con el modelo de gobernanza global que intenta imponer la administración Trump.

Un organismo con líderes polémicos y facultades ilimitadas

La Casa Blanca ha extendido invitaciones para este consejo a líderes como Vladimir Putin de Rusia, Viktor Orbán de Hungría y Alexandr Lukashenko de Bielorrusia. También figuran en la lista el primer ministro canadiense Mark Carney, así como los mandatarios de Paraguay y Argentina. Esta composición, que otorga un poder de presidencia absoluto a Trump, ha generado suspicacias sobre los verdaderos objetivos de la iniciativa más allá de la reconstrucción de Gaza.

Aunque originalmente el consejo fue concebido para supervisar la recuperación del territorio palestino tras dos años de guerra, sus estatutos actuales no limitan su alcance geográfico. Muchos analistas y diplomáticos europeos ven en este diseño un intento deliberado por deslegitimar el papel de la ONU y centralizar las decisiones globales en un grupo selecto de aliados de Washington. Esta ambigüedad funcional es, precisamente, uno de los puntos que Francia no está dispuesta a validar.

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