17 junio, 2026
#TarjetaRoja para la Fifa - Últimas Noticias

La alfombra roja del fútbol se ha convertido en una cinta de seguridad custodiada por pastores alemanes.

El atleta que baja del avión y es sometido a requisa canina en plena pista del aeropuerto, como si portase un alijo de drogas, define una de las imágenes más reveladoras del país elegido para organizar el Mundial.

Siete horas consecutivas fue interrogado el líder goleador de Irak, Aymen Hussein, por las autoridades migratorias del aeropuerto de Chicago.  

No es un control rutinario; es una demostración de poder incontrolado. ¿Quién vigila a los vigilantes? ¿Alguien puede detener esta falta de respeto? ¿Acaso el fútbol necesita tratar a sus estrellas como delincuentes para sentirse seguro? La respuesta es un rotundo no.

Prohibir grabar y publicar jugadas en desarrollo para redes o WhatsApp no defiende derechos de autor; cercena la memoria colectiva. El fútbol no escapa de la experiencia compartida de sus aficionados. Castrarlo convierte al fanático en un espectador pasivo, despojándolo de su derecho a ser cronista de su propia vivencia.

Los aficionados no solo están pagando las entradas más caras de los mundiales, sino que también tienen que voltear la cámara de sus celulares para no ser sancionados por los genios que privatizaron la competencia ante la inacción de gobiernos y autoridades deportivas.

El mundial ya no es del pueblo, es de las corporaciones y los millonarios que compran las sillas de tribuna para dejar por fuera a los verdaderos amantes de este deporte, como lo denunció la presidenta azteca Claudia Sheinbaum.

La afrenta mayor fue prohibir preguntar en español en las ruedas de prensa, teniendo a México como sede y a decenas de millones de hispanohablantes en las gradas. ¿Cómo puede llamarse esto? ¿Es un desprecio cultural? ¿La imposición de una visión xenófoba a la segunda lengua más hablada del continente?

Irán no podrá hospedarse en territorio estadounidense; el árbitro somalí Omar Abdulkadir fue devuelto a su país por presunta relación con organizaciones terroristas (acusación favorita de los gringos).

No quedan dudas de que esta organización ha acumulado suficientes méritos para una expulsión inmediata de sus dirigentes. Los anfitriones se convirtieron en acosadores que merecen su #TarjetaRoja.

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