Paso de las ondas tropicales dejan virus
El acelerado tránsito de ondas tropicales sobre el territorio venezolano, junto con la activación constante de la Zona de Convergencia Intertropical, ha dejado a su paso un notable incremento en los casos de virus estacionales en diversas regiones del país.
Reportes de las autoridades meteorológicas y sanitarias confirman que el aumento progresivo de las lluvias y la acumulación de humedad en áreas urbanas y rurales han detonado un escenario propicio para la rápida circulación de afecciones respiratorias, virales y patologías transmitidas por vectores, manteniendo en alerta al Sistema Nacional de Gestión de Riesgo y a la red de centros asistenciales a nivel nacional.
Aseguran que el fenómeno responde al impacto directo de las variaciones climáticas en la dinámica social cotidiana. Ante los chubascos continuos y la bajada repentina de temperaturas, la tendencia natural de la población a resguardarse en espacios cerrados y mal ventilados facilita la propagación acelerada de patógenos por vía aérea.
Carlos Esqueda, médico internista, asegura que cuadros de influenza, resfrío común, bronquitis e infecciones por sincitial respiratorio encabezan las consultas de atención primaria.
Esta situación se torna especialmente crítica en grupos vulnerables como niños en edad escolar, adultos mayores y personas con antecedentes asmáticos o alérgicos, quienes resultan expuestos a complicaciones debido a los choques térmicos generados por las precipitaciones sorpresivas.
Paralelamente, las continuas precipitaciones han encendido las alarmas epidemiológicas por enfermedades arbovirales
El agua de lluvia que se acumula en recipientes al aire libre, cauchos en desuso, floreros y en los propios tanques o pipotes de almacenamiento doméstico sin la debida protección, constituye el criadero perfecto para la rápida reproducción del mosquito Aedes aegypti. Este vector ha provocado un repunte en los diagnósticos de dengue en varias entidades del país, según refieren los reportes, presentando síntomas como fiebres altas, dolores articulares intensos y malestar generalizado que saturan los servicios de urgencias.
Enfermedades de la piel. El especialista asegura que a este abanico de patologías se suman las contingencias gastrointestinales y de la piel. El arrastre de sedimentos y la saturación de los sistemas de drenaje aumentan el riesgo de contaminación de las fuentes de agua potable y los alimentos.
“Hemos visto cuadros severos de gastroenteritis, amebiasis y leptospirosis (esta última vinculada al contacto de la piel o mucosas con aguas estancadas infectadas) que se vuelven frecuentes en comunidades donde las lluvias provocan anegaciones temporales”, dijo.
Asimismo, el uso prolongado de ropa o calzado húmedo durante las jornadas laborales y traslados ha elevado las consultas por micosis y dermatitis en la población general.
Detalla que la concurrencia de casos en áreas de triaje se ha hecho evidente en las últimas semanas.
Ambulatorios y centros de salud públicos y privados reportan un incremento significativo en la demanda de medicamentos febrífugos, antihistamínicos y soluciones de hidratación oral.
Ante esta exigencia del sistema, las autoridades sanitarias han comenzado a desplegar jornadas especiales de fumigación y abatización en los focos de mayor incidencia, buscando cortar la cadena de transmisión de vectores en comunidades de alto riesgo antes de que el pico invernal alcance sus niveles máximos.
Vigilancia epidemiológica. Por otra parte, los gremios médicos recalcan la importancia de mantener la vigilancia epidemiológica en los centros de trabajo. La recomendación técnica incluye instaurar filtros sanitarios informales, donde aquellas personas que presenten síntomas virales activos permanezcan en reposo preventivo para no masificar los contagios.
La combinación de una respuesta institucional oportuna junto a la corresponsabilidad ciudadana en el autocuidado se perfila como los factores clave para mitigar el impacto epidemiológico que año tras año acompaña el paso de estos sistemas meteorológicos.
Frente a este complejo panorama epidemiológico, el llamado de las autoridades y sociedades médicas se enfoca en intensificar las labores de prevención desde el hogar y el entorno comunitario. Médicos e infectólogos enfatizan la urgencia de aplicar el protocolo de eliminación de criaderos de mosquitos.
Medidas de prevención
- Lavado de manos. Lávate las manos frecuentemente con agua y jabón durante al menos 20 segundos, especialmente al llegar de la calle, antes de comer y después de usar el baño.
- Protección. Sal a la calle con paraguas, impermeable o calzado cerrado e impermeable. Si te mojas con la lluvia, cámbiate de ropa seca lo antes posible para evitar cambios bruscos de temperatura.
- Ventilación de espacios. Ventila los ambientes de la casa unos minutos al día para renovar el aire, evitando dejar ventanas abiertas durante precipitaciones fuertes.
- Aislamiento preventivo. Si presentas síntomas de gripe o fiebre, quédate en reposo en casa para evitar contagiar a compañeros de colegio, trabajo o familiares.
- Purificación del agua. Hierve el agua durante al menos tres minutos o utiliza métodos de cloración adecuados antes de consumirla o usarla para cocinar.
