30 julio, 2026
Banco de Venezuela Balance al 31/07/2023

Imagino la angustia de las personas que tenían algún familiar bajo los escombros de la OPP 26 de La Guaira aquel jueves 22 de julio, cuando a través de las redes sociales un presunto periodista, con un taco identificado con su nombre, comienza a transmitir en vivo para decir que había evidencia de 3 personas con vida.

 Todas las esperanzas que se crean, la expectativa, la renovación de la fe sobre la posibilidad de reencontrarse con algunos de sus seres queridos. Es un asunto tan delicado, de tanta sensibilidad humana e impacto para una sociedad sacudida por dos terremotos, que parece imposible que haya sido “informado” al país y al mundo sin citar una sola fuente oficial.

La gravedad de los hechos radica en que con una investigación mínima se puede conocer que después de 28 días es casi imposible ubicar vida humana bajo los escombros causados por un cataclismo. Aunque lo deseamos y en el fondo queríamos creer en ello, la versión tenía plomo en el ala desde el primer momento para cualquier persona que maneje un contexto básico de este tipo de tragedias.

Cuando vas a la universidad, en los primeros semestres del período pedagógico, el profesor que te asignen te enseña a identificar los principales atributos de la noticia. El primero de ellos es la veracidad.

Sí, el principio básico que te instruyen en una escuela de Comunicación Social es que los hechos que estás relatando tienen que ser reales y verificables. Si no cumplen con estas condiciones, se convierten en una versión inexacta cuyo único sustento es la cara de un “reportero” que expone su credibilidad ante la audiencia. En este caso, más de un millón de seguidores engañados por una versión no verificable.

Otro hecho que tiene mucho peso en el ámbito periodístico es el uso de la frase “información confirmada”. Esto supone que la versión ha sido ratificada por alguna fuente oficial. Sin embargo, la única institución que podía oficializar la misma, emitió un comunicado explicando: “Informamos a la colectividad que las noticias sobre presuntos rescates de sobrevivientes en la OPP 26 de Caraballeda son totalmente falsas”.

Excompañeros del “reportero” del escándalo aseguran que no es periodista. Igual uno se pregunta: ¿Qué hay detrás de un montaje como este? ¿Solo responde a la ansiedad insaciable de likes y seguidores? ¿Alguien lo paga? ¿Nadie pedirá disculpas? Qué tragedia son las redes sociales usadas por irresponsables.

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