10 junio, 2026
Iglesias tripochas

Al final de la antigua calle de San Juan, también conocida como del Triunfo, un poco antes de llegar a la alcabala de La Vega, en lo que hoy es la avenida San Martín, existió un magnífico ejemplar de matapalo, un Ficus dendrocida. Tan notoria era su presencia que los lugareños lo llamaban “Palo Grande” que por extensión empezó su identificación con este apelativo a ese sector suroccidental de la ciudad de Caracas. Cerca de lo que hoy es El Guarataro, también en ese lugar estuvo la estación de ferrocarriles que conectaba la ciudad con el centro-occidente del país.

En marzo de 1903, año en que escapando de la ley francesa sobre las asociaciones del 1° de julio de 1901 que declaraba ilícitas las congregaciones religiosas, llegó un grupo de clérigos de la comunidad francesa de los Hijos de María Inmaculada. A finales de ese año fundaron el Colegio Francés y en 1922 establecieron su residencia en Palo Grande. Imperioso, por tanto, era edificar una iglesia. Es así que los trabajos se iniciaron ese mismo año con el impulso del padre Auguste Pavageau, bajo la supervisión del arquitecto Alejandro Chataing. El 8 de diciembre de 1924 se ofició la primera misa entre paredes de cemento, ventanales sin vidrios y un techo de madera, que luego daría paso a las bóvedas actuales. En 1957 el templo recibe el nombre de Nuestra Señora de Lourdes para honrar a los fundadores.

Este edificio con su neogótico tardío, tendría su hermana en Trujillo, Valera, bajo la advocación de san Juan Bautista. La edificación que se construye guarda similitudes en su frontis, altura y tamaño con su familiar caraqueño, la cual es concluida por el padre José Humberto Contreras en 1933.

¿Pero dónde se encuentra la tercera? Filippo Gagliardi, un inmigrante italiano llegado a Venezuela a finales de los años 30 del siglo XX, alcanzó a ser empresario de la mano de su amigo íntimo, Marcos Pérez Jiménez. Esta circunstancia hizo que don Felipe amasara una fortuna respetable (el Gabo le haría una crónica, pero eso es otra historia). Nacido en 1912 en un pueblo de la provincia campana de Salerno, Montesano sulla Marcellana mandó a construir en honor a su madre y en pleno centro de Montesano, la iglesia de Santa Ana inspirada, sin lugar a dudas, tanto en su estilo neogótico como en sororidad en sus hermanas de Caracas y Valera.

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