En Yaracuy atienden a pacientes con vitiligo
En Venezuela, al igual que en gran parte de América Latina, no existe un registro nacional único que contabilice con precisión cada caso de vitiligo. Sin embargo, en el estado Yaracuy desde el mes de octubre de 2025, el Gobierno regional desarrolla un programa de atención especializada dirigido a las personas con esta afección.
La secretaria del Poder Popular y Protección Social de la gobernación, Daisys Cañizales, mencionó que el plan no se limita al tratamiento clínico tradicional, sino también al enfoque biopsicosocial.
“Se trata de una red institucional en la que participa el equipo de Prosalud (Corporación de Salud de Yaracuy) junto a diversas organizaciones del Estado, para brindar acompañamiento tanto al paciente como a su núcleo familiar”, afirmó.
Refirió que a la fecha se han captado 124 pacientes con vitiligo en todo el estado, pero la cifra de seguro seguirá creciendo en la medida en que el plan se vaya conociendo en las comunidades.
Cañizales precisó que la asistencia incluye atención médica integral, con evaluaciones en áreas de medicina general, dermatología, psicología y odontología. También se entregan mensualmente los medicamentos necesarios para garantizar la continuidad de los tratamientos.
Se brinda atención psicológica prioritaria para dotar de herramientas a los pacientes, especialmente a los adolescentes, quienes pueden sufrir de acoso escolar en sus entornos escolares. La entrega de alimentos y resolución de las necesidades más sentidas de la población afectada también forma parte del plan.
La patología
El vitiligo es una patología dermatológica que no duele físicamente, pero que puede llegar a afectar la estabilidad emocional de quien la sufre. Consiste en la despigmentación de la piel, en especial en ciertas áreas como la cara y las manos, donde suele presentarse con manchas notablemente blancas.
A nivel mundial, según estadísticas publicadas por el Atlas Global del Vitiligo, cerca de 2% de la población mundial padece la enfermedad, pero podría ser mayor debido a los subregistros y falta de información en países donde no se le presta la debida atención.
De acuerdo con el dermatólogo Alejandro Martínez, el vitiligo se presenta cuando el sistema inmunitario ataca por error a los melanocitos, que son las células productoras de la melanina, pigmento que da color a la piel y al cabello. Es entonces cuando aparecen parches blancos o zonas despigmentadas en distintas partes del cuerpo.
El especialista menciona que su evolución es impredecible, por cuanto depende de las condiciones físicas de cada quien. En algunas personas puede quedarse en una sola zona, mientras que en otras se extiende progresivamente por todo el cuerpo. “El vitiligo debe abordarse de forma multidisciplinaria desde el primer momento. Lo primero que debe hacer un paciente, al notar una mancha blanca irregular, es acudir al especialista para descartar otras patologías como micosis, pitiriasis o psoriasis”, precisó el especialista.
Destacó que el mayor desafío para los pacientes es el acceso continuado a los tratamientos, que van desde corticosteroides tópicos e inhibidores de la calcineurina, para frenar la despigmentación, hasta fototerapias con luz ultravioleta B de banda estrecha (UVB-NB). El problema, para muchos, radica en lo costoso de estos procedimientos.
El laberinto emocional
El diagnóstico de vitiligo puede llegar a desencadenar procesos que, en algunos casos, comienzan con profundas crisis de aceptación por parte del paciente.
El psicólogo Diego Cárdenas comenta que el paciente tiende a percibir inicialmente que tal condición trastocará de forma irreversible su vida, con interrogantes referidas sobre la evolución de la piel, los cambios en la apariencia física y el temor a la no aceptación en la sociedad. Recuerda que en el pasado existían mitos profundamente arraigados y desinformación en torno al vitiligo, como que era una afección contagiosa.
“Estas nociones erróneas generaban una gran angustia en los pacientes, quienes temían ser expuestos a la mirada pública. Afortunadamente, los avances científicos y la evolución social han ayudado a desmontar estos prejuicios en la actualidad”, agregó.
Mencionó que, para contrarrestar tales efectos, el tratamiento psicológico se centra en el desarrollo de herramientas de autoayuda, autoevaluación y autoconfianza, involucrando activamente el entorno familiar del paciente.
“Desde la perspectiva clínica, se aplica con éxito la terapia cognitivo-conductual, a través de varias fases de recuperación. Cuando se logra que el paciente entienda la realidad de su piel, confrontando sus propios miedos, se frena el impacto del aislamiento y se alcanza un mayor control de su bienestar”, concluye Cárdenas.
Vivir con esta condición
Martín Aguirre, de 54 años y residente de Independencia, dice que superar su condición fue bastante difícil, sobre todo cuando fue víctima de bullying durante su adolescencia.
“A los 16 años empezaron las manchas en la cara y manos y todos mis compañeros se metían conmigo. Eso me afectaba mucho. Me puse en tratamiento y recuerdo que las cremas eran muy caras y, además, costosas”, señaló el paciente.
Sin embargo, menciona que con los años y ayuda psicológica entendió que sus manchas son solo piel perdiendo su color, no su identidad. Además, hoy ya son menos las manchas. “Salgo a la calle sin prejuicios y sin maquillaje, y expongo los parches que me quedan con mucho orgullo”, destacó.
Si notas cambio en la piel
Al comenzar a notar cambios en la coloración de la piel, los especialistas recomiendan evitar la automedicación: No aplicar cremas, remedios caseros ni sustancias abrasivas.
Protegerse del sol porque las zonas blancas carecen de la protección natural: la melanina, por lo cual es fácil sufrir quemaduras solares. Obligatorio utilizar protectores solares al exponerse directamente al sol.
Converse con familiares y únase a comunidades de pacientes. Las personas interesadas en tratar su condición en la red pública de salud pueden acudir a la Secretaría del Poder Comunal y Protección Social, en la 6ª avenida, entre calles 22 y 23, municipio Independencia (detrás del Paseo Guayabal) en San Felipe, estado Yaracuy.
