24 julio, 2026

Despliegan más de 2.000 ingenieros y arquitectos para evaluar habitabilidad

Avanzan labores de inspecciones y mampostería en El Paraíso

La Comisión Presidencial para la Evaluación de Habitabilidad de Infraestructuras indicó que más de 2.000 ingenieros y arquitectos se encuentran desplegados para llevar a cabo inspecciones rápidas orientadas a la evaluación de habitabilidad de las infraestructuras.

El ingeniero civil, José Gregorio Rengel, explicó que estas acciones responden a un protocolo unificado para determinar las condiciones físicas de los inmuebles tras los sismos.

«Ya tenemos desplegados en campos 2.000 ingenieros y arquitectos haciendo lo que hemos denominado las acciones rápidas para la acción de habitabilidad», sostuvo Rengel en un video de una entrevista publicado en la cuenta de Instagram de la Comisión.

Sobre la estrategia técnica utilizada en los diagnósticos, el especialista detalló el funcionamiento de la calificación por colores. “Estas evaluaciones nos permiten clasificar las estructuras en función del daño que sufrieron. Ustedes habrán visto que hemos estado colocando con la metodología del semáforo”. En este esquema, la etiqueta verde corresponde a las edificaciones sin afectaciones severas que pueden habitarse de inmediato, pues “tienen un riesgo bajo asociado al digamos a los efectos post-sísmicos sobre ellas”.

Metodología del semáforo y nivel de riesgo

Durante la entrevista explicó que la calificación intermedia, la etiqueta amarilla, implica un «riesgo medio» que restringe temporalmente el acceso. Rengel puntualizó que “son aquellas estructuras que tuvieron daños moderados a nivel estructural o un daño no estructural severo, es decir, que tienen muchos agrietamientos en sus mamposterías, en sus fachadas, algunos elementos no estructurales, paramentos u otros”.

Por su parte, la etiqueta roja advierte una situación crítica “donde se recomienda desalojar el inmueble por seguridad, sobre todo, aquellas que presenten daños estructurales severos y completos en sus elementos. Dichas incidencias pueden representar un riesgo de colapso incluso ante réplicas del evento principal”. Como ejemplo de esta vulnerabilidad, Rengel trajo a colación a la escuela San Judas Tadeo de La Pastora, que colapsó a dos días de que recibiera la etiqueta roja.

Hasta la fecha se han efectuado cerca de 10.000 evaluaciones en un esfuerzo que integra al Ministerio de Vivienda, el Ministerio de Transporte, alcaldías, gobernaciones y academias.

“Está la Universidad Central de Venezuela (UCV), la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab) y la Universidad Metropolitana, donde hemos dado cursos de capacitación para aplicar el instrumento de inspección rápida que estamos utilizando, que es un instrumento desarrollado por Funvisis y el Colegio de Ingenieros y otros grupos. Todos nos estamos sumando y desplegando para el cumplimiento de esta tarea, pero bajo la coordinación y los lineamientos de la comisión presidencial”, aclaró Rengel.

Criterios técnicos para la fase de reparación

El proceso de rehabilitación ha comenzado prioritariamente en las edificaciones clasificadas con etiqueta amarilla. Al respecto, el ingeniero sostuvo que “son acciones muy rápidas y muy limitadas que implican la reparación de paredes y de elementos no estructurales. Estos trabajos rápidamente pueden permitir que las personas vuelvan a ocupar su inmueble de manera segura. Entonces, lo que son reparaciones de elementos no estructurales pueden comenzar a hacerse”.

Para diferenciar los niveles de intervención, el especialista precisó que las columnas, vigas y muros conforman el núcleo principal responsable de la estabilidad edilicia.

“Son los elementos responsables de resistir las cargas de gravedad. Y en caso de cargas accidentales como los sismos, que no son todo el tiempo, también tienen responsabilidad de soportar cargas laterales. Esto lo definimos como elementos estructurales, mientras que los no estructurales son más bien de los cerramientos, como las paredes básicamente, algunos revestimientos, marcos de puerta, rejas. Todo ese tipo de elementos se consideran como elementos no estructurales, pero sobre todo los daños en mampostería”, detalló.

Incluso dentro de la categoría roja existen casos donde el riesgo puede solventarse con intervenciones focalizadas. “Encontramos algunas situaciones en rojo que pudieran representar daños estructurales severos y completos, pero también podemos tener una situación en rojo que puede pasar muy rápidamente a verde, cuando representen daños no- estructurales con riesgo de caída de algunos elementos”.

Esta reclasificación ocurre cuando los elementos en peligro, como paredes inestables o tanques comprometidos, son atendidos de forma aislada. “Pero una vez que ese tanque o esa pared que está floja, que está en un riesgo de caída alto, se remueva, se recojan los escombros y se limpie, se elimina el riesgo, así que la estructura puede repararse para pasar una condición de habitabilidad inmediata”, destacó el especialista.



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