9 julio, 2026
Chamos pintan el renacer de Venezuela

Las sonrisas de chamos de varias edades lo iluminaban todo este 9 de junio en Caracas, tanto que su energía ya era parte de los primeros rayos del sol; una mañana nublada no bastó para apagar el color del día. Con las manos pintadas, los niños trazaban sobre el papel el renacer de un país que está superando cualquier dificultad a través de la imaginación y el amor.

Esta cálida alegría se vivió cuando cruzamos la entrada principal del campamento transitorio instalado en la Escuela Edoardo Crema, ubicada en la avenida José Antonio Páez de El Paraíso, lugar donde el equipo formador del Museo de Ciencias, Museo Carlos Cruz-Diez y Museo de Bellas Artes se desplegó para asombrarse de la imaginación que poseen las niñas y los niños.

Desde temprano los más jóvenes fueron atraídos por la primera actividad que los mantuvo sentados y agrupados alrededor de las mesas dispuestas. El taller “Herbario gráfico: el jardín en capas” estimuló las pequeñas manos que buscan crear. La maravilla surgió con simples materiales: láminas de papel bond, pintura para usar con los dedos, esponjas y plantillas de varias formas vegetales y florales que permiten realizar la técnica del estarcido. El resultado fue la interacción entre amigos y la inventiva que nace de la experiencia.

Por ejemplo, Ingrid Briceño, jefa del departamento de educación del Museo de Ciencias, explicó cómo debía hacerse cada una de las formas y la aplicación del color. Cada uno de los chamos recibió los colores; sin embargo, poco a poco la curiosidad fue creciendo: “maestra, ¿me da otros colores?”, dijo uno de los más ávidos. Briceño le indicó que no mezclara todos los colores. Pero una solución surgió del mismo joven: “¿Y si aplico el color a una parte de la plantilla, y luego, cuando se seque, pinto con otro color en otro lado para tener una flor multicolor?”. Y así fue con cada uno, en donde las láminas florecieron para esparcir la vitalidad, aquella que está refugiada en la edad más tierna del ser humano.

En el taller “Dibujo sorpresa”, no faltó un ¡guao! de los más pequeños, ya que el esgrafiado invertido que permite, a través de una imagen delantera, trazar y colorear con creyones la hoja detrás de ella, fue un momento mágico. Los niños fueron conociendo el nombre de los colores y el de cada animal que pintaban; incluso, uno muy animado por la representación aulló como un pequeño lobo, despertando las sonrisas de las familias, y especialmente de las madres que miraban con sus ojos luminosos.

Danius Herrera sostenía los dibujos que le regaló su hijo, quien seguía jugando a ser un lobo mientras coloreaba. “Su alegría es la nuestra”, expresó esta madre de Los Frailes de Catia. Esa fue la impresión de cada representante que, tras el doble sismo, ve en el día a día el reverdecer de Venezuela y un futuro próspero reflejado en los rostros de sus niños.

Estas actividades enmarcadas dentro del plan la Ruta de la Esperanza son impulsadas por el Ministerio de Cultura, la Alcaldía de Caracas y otras entidades públicas

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