Auge y fin de Cubagua
La isla de Cubagua, ubicada al sur de Margarita, fue el primer centro poblado español de Venezuela a inicios del siglo XVI. Surgió como una ranchería de buscadores de fortuna rápida, de ambiciosos cegados por la riqueza perlífera. Ese pedazo de tierra, fuera de las piedras preciosas, carecía de cualquier atractivo geográfico, no tenía agua dulce y menos suelos fértiles para el cultivo. Lo necesario para la vida, agua y comida, provenía de la vecina Margarita y las costas de Cumaná.
Toda penuria era justificada por los explotadores con la recolección y venta de perlas. Los indígenas guaiqueríes eran esclavizados en las llamadas razias para ser sometidos al buceo forzado. Las continuas inmersiones bajo el mar en busca de ostrales terminaban por destruir los pulmones de los aborígenes y causarles la muerte. Esta explotación era inhumana e ilegal, pues la reina Isabel la Católica en 1500 había prohibido el cautiverio aborigen y luego Fernando la había instituido con las Leyes de Burgos en 1512. No obstante, los españoles en América se ampararon en una interpretación propia de la encomienda para abusar del indígena.
La población de Nueva Cádiz de Cubagua llegó a más de 1.000 habitantes, con autoridades dependientes de la Real Audiencia de Santo Domingo. En poco tiempo, Cubagua evolucionó de asiento a villa y de esta a ciudad en 1528. Poco a poco dejó de ser cada vez menos una ranchería y las casas de piedra comenzaron a aparecer en el paisaje. Los explotadores de perlas tenían el control de la ciudad y de las autoridades.
La extracción continua y por años de ostras causó su merma. En 1538 aparecieron nuevos hallazgos en La Guajira. Cubagua dejó de tener cada vez menos atractivo. En 1541, un maremoto de gran magnitud afectó la ciudad en la noche de Navidad. El cronista Juan de Castellano escribió: “El agua de los cielos era tanta y con tan grandes ímpetus venía. Ruido temeroso se levanta. Que de la mar y la tierra procedía”. Esta catástrofe hizo aún menos atractivo el vivir en la isla y para 1543, el saqueo de los piratas franceses fue la gota que rebasó el vaso. Así terminó la historia de la primera población española de Venezuela.
