18 abril, 2026
Derrotamos el fascismo - Últimas Noticias

Costumbre pacífica practicada en el ejercicio de la democracia, a partir de 1959 en Venezuela, luego de la caída de la dictadura de Pérez Jiménez.

La práctica política consistió en las reuniones periódicas cada quincena o mes entre el Presidente de la República y las fuerzas políticas que lo apoyaban, incluidos independientes. Se consideraba favorable para la salud de la democracia incipiente estas conversaciones de intercambio, en las cuales el Presidente trataba de informar la adopción de las principales políticas implantadas en las diferentes áreas y niveles nacionales.

Poco se ha ahondado en el contenido de esas reuniones-conversatorio. Incluso, creo, no ha habido un texto que las aborde en profundidad o especificidad. Solía afirmarse que el partido o fuerza política dejaba ver observaciones, señalamientos y hasta críticas a las posibles líneas de gobierno del Presidente de la República.

Como era de suponerse, los reporteros de prensa, al finalizar la maratónica reunión, procuraban extraer lo posible o máximo a los asistentes ministros.

Es de sostener que los sectores regionales, gremios y profesionales del partido u organizaciones partidistas acostumbraban entregar documentos internos o confidenciales al primer mandatario nacional, con lo cual podía documentarse en mayor profundidad de los señalamientos indicados al gobierno nacional.

Esta práctica, creemos, sumamente valiosa en la relación partido-gobierno, ha ido desapareciendo y hoy día no alcanza mayor trascendencia. Se ha hecho esporádica y limitada. Por supuesto que ello no es saludable en la “democracia de partidos”, pues se reducen los espacios de observación y señalamiento hacia el jefe de Estado y del gobierno. Creo que ha desaparecido o reducido a su mínima expresión, con lo cual el espacio de explicación a no dudarlo pierde efectividad. Ello significa una reducción del ámbito de argumentación que poseen tales materias, en buena medida de la vertiente partidista o de la colectividad.

A lo expuesto se añade el cuidado y limitación entre una vertiente informante y un receptor con tendencia al aislamiento por diversidad de espacios en los que es exhortado a permanecer por razones protocolares de su investidura. Todo ello es una evidente preocupación para el colectivo partidista y el limitado espacio de la Presidencia. El tema merece más estudio y atención y apenas lo hemos expuesto.

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