Las aves pueden sufrir mucho con los bombardeos
Durante los ataques militares perpetrados por el Gobierno de Estados Unidos contra la base aérea de La Carlota y el Fuerte Tiuna, el pasado 3 de enero, el escenario fue desgarrador: decenas de guacamayas, loros y otras aves, cuyo hábitat natural son los cielos de Caracas, volaban desorientados y emitían sonidos de desesperación tras las detonaciones.
Y es que, cuando existen situaciones de desastre o conflicto, las aves son algunos de los animales más vulnerables.
Esto ocurre porque las ondas sonoras producidas por las detonaciones les generan pánico y taquicardia, debido a que las aves tienen una sensibilidad auditiva mayor que la de los perros, refieren expertos.
Durante eventos atípicos como bombardeos, las aves silvestres pueden intentar huir, lo cual podría derivar en abandono de nidos (lo que ocasiona la muerte de los pichones) o sufrir golpes mortales contra ventanales o edificaciones cercanas.
Si los bombardeos son muy seguidos o se vuelven algo frecuente, las aves pueden llegar a sufrir de estrés crónico; esto podría derivar en migración a otros lugares o en su muerte temprana, debido a la afectación de sus vías respiratorias, debido a los gases tóxicos.
