la dolce vita y un viaje en círculos
Desde su estreno en 2020, ‘Emily in Paris’ (Emily en París) se presentó como un entretenimiento ligero, escapismo sin mayores pretensiones. Su propuesta, sorpresivamente, consiguió establecerse como una de las producciones más exitosas de Netflix, convirtiéndose, además, en la serie que todos aman ver y odiar.
Protagonizada por Lily Collins, quien da vida a una ejecutiva de marketing que trata de triunfar en la Ciudad de la Luz, la producción ha sido criticada desde el inicio por una trama frívola, conflictos amorosos repetitivos y una representación caricaturesca de los europeos, especialmente de los franceses.
En esta quinta temporada esos cuestionamientos se intensifican, con relaciones forzadas, tramas secundarias innecesarias, giros sentimentales poco creíbles y un desarrollo de personajes casi nulo. La producción, sin embargo, vuelve a arrasar en lo que a visionados e impacto mediático se refiere.
La vida en la Ciudad Eterna
Tras cuatro ciclos de intrincados triángulos amorosos y errores sin consecuencias, Emily deja París para encargarse de la apertura en Roma de una oficina de Agence Grateau, su firma de marketing. El cambio es básicamente estético, porque el choque de inmigrar a una nueva ciudad, con un idioma que no habla, ni se nota luego de que casi todos sus amigos se le unen en Italia, incluyendo Mindy (Ashley Park), su exigente jefa Sylvie (Philippine Leroy-Beaulieu), su ex Alfie (Lucien Laviscount) y su nuevo novio, Marcello (Eugenio Franceschini).
Allí, Emily tratará de equilibrar la dolce vita con su ambición con sus afectos, enfrentando dilemas que ponen a prueba su lealtad a la empresa y a sus amigos. Críticos de medios como Vanitatis o The Guardian coinciden en que su evolución es más lineal y menos impulsiva que en entregas anteriores. Al final, Emily termina casi en el mismo punto en el que nos la presentaron en 2020, por lo menos en el plano personal.
Amigas en problemas
Integrada por 10 episodios, la nueva entrega explora también el conflicto que surge entre Emily y Mindy, luego que la última inicie un romance secreto con Alfie y ponga a prueba su amistad.
“Era realmente importante, en una amistad tan fuerte como la de Mindy y Emily, mostrar las grietas y mostrar la naturaleza realista de lo que es una amistad”, dijo Lily Collins al medio Deadline. “Las cosas no siempre son perfectas, y sea lo que sea que eso signifique, se trata de cómo comunicarse a través de esos contratiempos y momentos, no juzgarse el uno al otro y también no asumir que sabes cómo va a reaccionar la otra persona”, apuntó.
Mindy protagoniza también parte de las críticas por el exceso de tiempo en pantalla, con apariciones que en muchas ocasiones se sienten forzadas o innecesarias, como una secuencia para el olvido en la que canta una mala versión de ‘Espresso’ de Sabrina Carpenter y termina en una copa de martini.
