La Cancillería y el reclamo Esequibo
La aparición ante los medios informativos nacionales de la canciller venezolana en torno a la presente dinámica del caso Esequibo, deja ver que la controversia con sede en la Corte Internacional de Justicia se mueve a diferentes ritmos y que la república de Guyana trata de crear una matriz de opinión en el campo internacional de ser la detentadora legítima e indiscutida de la parte extensa territorial en disputa con Venezuela.
A tal efecto, su diplomacia principal se centra en difundir por todos los medios internacionales a su alcance una imagen de legítima poseedora y propietaria que desdibuje la pretensión de Venezuela en la fundada reclamación que se asienta en diversos derechos de carácter político, históricos y jurídicos. Sin embargo, resulta claro observar que la dinámica que ella pone en juego es continuada y de mayor alcance que la observada por Venezuela.
Hemos señalado en otras reflexiones que nuestra cancillería no ha desplegado un conjunto de iniciativas que reunidas dejen ver la fortaleza de los derechos de diferente índole que asientan nuestra pretensión en el territorio usurpado por medios fraudulentos a nuestra soberanía. Se ha actuado por reacción y no de manera planificada.
Se observa más bien pasividad, inercia, quietud. Ello se centra en la no creación de una imagen legítima, convincente, basada en argumentos que proyecten la base conceptual del reclamo planteado por Venezuela. Son muy sólidos los elementos que están de su parte y que reunidos indican que su pretensión del territorio Esequibo son asistidos por derechos territoriales de diversa naturaleza.
Observamos falta de dinámica de la cancillería. Labor de difusión, de contacto, de proyección internacional. Pareciera conocerse mucho más la argumentación de Guyana que la nuestra. Levantar un movimiento nacional de difusión estructurado, con campañas y elementos coherentes de concreción de nuestra ciudadanía y simultáneamente la concreción de un equipo de juristas que produjera la argumentación política, histórica, de derecho comparado que asiste a Venezuela. Ojalá los resultados nos puedan dar la razón. Ojalá la Corte Internacional de Justicia se esmere en ir a la profundidad de la reclamación nacional. Ojalá la simbiosis política, jurídica, histórica de los derechos territoriales se asienten en una diplomacia dinámica, coherente y persuasiva.
ultimasnoticias.com.ve
