El Judas quemado de El Cementerio fue «El Indiferente»
Por: Lady Gómez y Aura Torrealba
En un día colmado de alegría y tradición, los habitantes de El Cementerio se congregaron en la avenida Los Cármenes, en la parroquia Santa Rosalía de Caracas, para llevar a cabo la emblemática Quema de Judas.
Esta celebración, característica de la Semana Santa, fue organizada como cada año por los vecinos bajo la coordinación de la Asociación Civil Judas del Cementerio, según destacó Carlos Loaiza, integrante del equipo organizador.
La jornada comenzó con diversas actividades recreativas en las que niños y jóvenes disfrutaron de partidos de pelotica de goma y el tradicional palo ensebado. Asimismo, se realizó la lectura del testamento, actividades que contaron con el respaldo de la Alcaldía de Caracas y el Gobierno del Distrito Capital.
Este año, el muñeco recibió el nombre de «El indiferente», en alusión a las conductas que promueven antivalores. “No hay que ser indiferente, se debe actuar con dignidad, disciplina, honradez y justicia”, manifestó Loaiza.
Arraigo cultural
Esta costumbre fue iniciada en 1942 por Blas Loaiza y ha sido declarada Patrimonio Cultural e Inmaterial de la nación, indicó el vocero de la organización.
“Esta es una tradición empezada por mi bisabuelo Blas y continuada por mi abuelo Juan; se transmite de generación en generación reuniendo a toda la comunidad”, señaló Loaiza, quien además subrayó que estas festividades fortalecen el sentido de pertenencia de los residentes.
Quema de Judas en la Plaza Bolívar de El Valle
En horas de la tarde de este domingo, en la Plaza Bolívar de El Valle, estallaron los petardos ocultos en el interior del Judas al momento de prenderle fuego. El acto simboliza el castigo al traidor que vendió a Jesús por treinta monedas de plata.
En esta localidad, el Judas presentaba tres caras que representaban a distintos líderes estadounidenses de diversas épocas, señalados por las intervenciones en Irak, Panamá e Irán.
Una de las consignas centrales durante el evento fue la exigencia del retorno de la pareja presidencial, tras su secuestro el pasado 3 de enero.
La tradición
La tradición de la «quema de judas» constituye una sátira social y política dentro de las comunidades. Por lo general, se elige a un personaje que haya causado algún perjuicio, el cual es representado por un muñeco de trapo. Tras la redacción de un «testamento», se procede a su incineración ante el escrutinio y la condena de los asistentes.
Habitualmente, el muñeco se elabora con telas, ropa vieja y diversos accesorios, rellenándose en su interior con fuegos artificiales.
El personaje de Judas, reconocido bíblicamente como el apóstol que traicionó a Jesús, sirve en diversos países como un vehículo de crítica social. Por ello, es frecuente que los muñecos personifiquen a políticos, figuras públicas o actores locales que han generado descontento en la comunidad a lo largo del año.
