12 junio, 2026

el papa León XIV se despide de España en Tenerife

el papa León XIV se despide de España en Tenerife

El papa ha puesto este viernes el broche final a su visita a España con una misa ante 35.000 personas. «Queridos hermanos y hermanas, con esta celebración eucarística concluye mi viaje apostólico a España. Doy gracias a Dios y a todos los que me han acogido», ha dicho el pontífice desde el altar instalado para la ocasión en el puerto de Santa Cruz de Tenerife.

León XIV confesado que regresa a Roma «conmovido» por el gran afecto con el que le han recibido durante su visita al país, que empezó el sábado pasado en Madrid, siguió desde el martes en Barcelona, donde permaneció dos días, y recaló el jueves en las islas Canarias, última parada de un viaje que llega ya a su fin.

El pontífice se ha mostrado «reconfortado» con los testimonios de «fe y amor» a la iglesia que ha escuchado durante su estancia: «expresiones del gran corazón católico de España».

La vocación de los canarios ante el drama migratorio

En la agenda del papa en España han ido cambiando los escenarios, pero no los mensajes de alerta contra la polarización e ideologías populistas basadas en el simplismo, en favor la unidad, la dignidad humana y la esperanza como respuesta a las divisiones sociales y una llamada urgente para atender el drama migratorio.

León XIV ha oficiado una eucaristía multitudinaria como último acto de su viaje. La misa se ha celebrado en la Dársena de los Llanos (Tenerife), escenario de grandes eventos y de gran simbolismo migratorio. En esta zona han fondeado cayucos de Senegal, son parte de la memoria del drama de los que llegan tras un viaje de «peligros y violencias», como ha destacado el papa en su homilía.

«Ningún ser humano es una isla, la ubicación geográfica de esta diócesis y los desafíos pastorales que la comprometen atestiguan que hemos nacido para el encuentro y que no hay obstáculo, distancia, peligro o amenaza que pueda impedir a cada uno su viaje. Sea permaneciendo durante una vida entera en el mismo lugar, sea eligiendo o estando obligados a partir, nadie permanece nunca quieto. Este es el secreto del corazón: la llamada íntima al éxodo y al encuentro», ha explicado el papa en la homilía.

«La gracia más grande es que nos dejemos evangelizar por aquellos a quienes socorremos»

El pontífice ha vuelto a recordar, como ya ha hecho en otras ocasiones, unas palabras de su antecesor, el papa Francisco. De hecho, éste fue uno de los viajes que deseaba realizar, pero que finalmente no pudo llevar a cabo antes de su fallecimiento: «El papa Francisco observaba: ‘Muchas personas experimentan un profundo desequilibrio que las mueve a hacer cosas a toda velocidad para sentirse ocupadas, en una prisa constante que a su vez las lleva a atropellar todo lo que tienen a su alrededor. Esto tiene un impacto al modo en que se trata al ambiente’».

León XIV cree que estas palabras interpelan también a la «vocación turística de Tenerife, sea respecto al corazón del que decide pasar aquí un período de vacaciones, sea para el que vive y trabaja en la isla, en contacto con visitantes de tantos países del mundo».

«Hay vida cuando se da vida. De otro modo, se gira en el vacío», ha asegurado.

El papa ha destacado la vocación y la entrega de Canarias en el drama migratorio: «Es un misterio que resuena de modo totalmente específico en estas islas, en el centro de rutas migratorias que lo hacen lugar de primera acogida de hermanos y hermanas cuyo viaje está generalmente expuestos a peligros y violencias inenarrables».

«Frente a quien especula con la desesperación, como cristianos no solo podemos ofrecer un reflejo del Señor que dice: ‘Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré’», ha añadido.

León XIV ha dicho también en su homilía que «la gracia más grande es que nos dejemos evangelizar por aquellos a quienes socorremos, que reconozcamos la misteriosa sabiduría de Dios escrita en su misma carne». Y ha destacado la fortaleza de los migrantes en su camino y todo lo que los demás podemos aprender: «Aquellos que entre nosotros no han experimentado situaciones similares de una vida vivida en el límite, seguramente tienen mucho que recibir de esa fuente de sabiduría que constituye la experiencia de los pobres».

«Presten atención a los adolescentes y a los jóvenes, a los ricos y a los pobres, a los residentes y a los huéspedes: todos ellos necesitan ser reconocidos con una mirada que ve más allá de las apariencias», ha pedido el papa. «Abran a todo este mar de amor», ha culminado su homilía. RTVE

 

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