Donald Trump endurece su tono contra Netanyahu mientras busca cerrar el acuerdo con Irán
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado sus críticas contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en medio de los esfuerzos de Washington por concretar un acuerdo que permita poner fin al conflicto con Irán.
La tensión entre ambos líderes se ha hecho más evidente a medida que la administración estadounidense avanza en las negociaciones con Teherán, según Associated Press.
Trump manifestó recientemente su descontento por algunas acciones del gobierno israelí, especialmente tras operaciones militares en Líbano que, según considera Washington, podrían afectar el proceso diplomático en curso
Durante la cumbre del G7 celebrada en Francia, el mandatario estadounidense señaló que había expresado directamente a Netanyahu su inconformidad con ciertas decisiones adoptadas por Israel en las últimas semanas. Las declaraciones reflejan un tono poco habitual en la relación entre ambos dirigentes, quienes durante años mantuvieron una estrecha alianza política.
Las diferencias surgen en un contexto complejo para la Casa Blanca. Trump busca consolidar un acuerdo que contribuya a reducir las tensiones en Medio Oriente, mientras enfrenta cuestionamientos dentro de Estados Unidos por el impacto político y económico de la guerra, incluyendo el incremento de los precios de los combustibles.
Analistas citados por medios estadounidenses consideran que el presidente está dispuesto a utilizar su influencia sobre Israel para evitar que nuevas acciones militares comprometan las negociaciones con Irán. Según esa evaluación, Trump ve el fin del conflicto como una prioridad política y diplomática.
Está previsto que representantes de Estados Unidos e Irán suscriban un acuerdo este viernes en el complejo turístico de Bürgenstock, cerca de Lucerna, Suiza. No obstante, temas sensibles como el programa nuclear iraní continúan siendo objeto de negociación y podrían determinar el éxito definitivo de las conversaciones.
La situación marca un momento de tensión en la relación entre Washington y Tel Aviv, justo cuando la administración Trump intenta alcanzar un entendimiento que permita avanzar hacia una reducción de las hostilidades en la región.
