17 abril, 2026

Bostas Brain y Tony Blaze: «El hip-hop no es una moda pasajera»

Bostas Brain y Tony Blaze: "El hip-hop no es una moda pasajera"

En una ciudad que respira concreto, caos y poesía callejera, dos veteranos del micrófono decidieron convertir su camino espiritual en un manifiesto sonoro. Tony Blaze y Bostas Brain, ahora bajo el nombre de City Monks, presentaron el pasado fin de semana su primer álbum como dúo, ‘Bloke de construcción’, en una listening party. 20 tracks que viajan del rap noventero a fusiones con el rock, reggae, punk, trap y drill, como si cada género fuera un ladrillo más en ese templo urbano que erigen.

El nombre del proyecto no es pose ni capricho, es filosofía. «Somos City Monks, los monjes de la ciudad. Representamos el quinto elemento del hip-hop: la sabiduría», explica Tony, recordando cómo su madre lo introdujo al budismo cuando apenas tenía siete años. Esa mezcla de Wu‑Tang Clan, meditación y calle se siente en cada verso, en cada textura del álbum que saldrá en pocas semanas. Bostas lo complementa desde su propia historia: «Para mí siempre ha sido normal la enseñanza del budismo, el yoga, la meditación… pero lo traducimos a lo citadino, al slam callejero, siempre con buena onda y un mensaje que aporte».

—¿Cómo deciden tener un proyecto juntos?

—Bostas Brain (BB): Somos amigos desde hace muchísimos años y en una de esas que nos estábamos saludando por teléfono, Tony me invita a una carrera de motos que tenía en Adícora, el Cross Country de Nicolás Cardona. Él me dice: «Bro, me gustaría que le escribiéramos algo». Le digo: «Bueno, nos vemos, compartimos, nos ponemos a escribir la canción y vamos por ese playazo».

Resulta que cuando hacemos el viaje empezó a fluir muy chévere lo de escribir la canción, la emoción del reencuentro de hermanos, de chillin, de vacilón, ponernos a escribir música de nuevo. La banda nació en un hotel de Adícora. En la habitación hicimos un coro y de ahí surgió todo. Nos estábamos grabando un freestyle y se me ocurrió una letra que ya tenía escrita; todo engranó y cuando vimos que estaba sonando chévere, dijimos: «Esto hay que grabarlo». Cuando grabamos el primer tema nos entusiasmamos para seguir grabando más y llegó un momento que dijimos: «Tenemos que grabar un disco».

—Un álbum de 20 canciones. ¿Las canciones fueron escritas entre los dos o las hicieron por separado?

—BB: Todas son de doble autoría; hay algunas canciones que son individuales y se interpretan entre los dos y con el resto de los invitados.

—Tony Blaze (TB): En todas salimos los dos. Yo estoy sacando un EP solista, pero en ‘Bloke de construcción’ salimos los dos en todas, más unos invitados especiales. Básicamente cada uno escribe sus letras, acordamos las ideas y echamos para adelante el proyecto.

—Con los invitados que tienen, que son parte de la columna vertebral del género en Venezuela, pero también otros nombres que tal vez para el público en general son menos conocidos, ¿cómo hacen que todas estas personas hayan tenido el chance de colaborar con ustedes?

—TB: Mientras estábamos grabando el disco en un estudio amplio donde caben muchos músicos, coincidíamos allí. Por ahí fue que sacamos literal casi que otro disco en paralelo con estos artistas emergentes como Jey-C (de Free Combo), Arion (que es el trapero emergente que más suena), Letra (que es el campeón de freestyle) y coincidimos en el estudio de grabación.

—BB: En Hábitat, que fue fundado por un amigo que se llama Mauricio de SoloSoul, de Séptima Raza y un alto productor. Ahí grabamos con ellos.

—¿El disco ya salió?

—BB: El lanzamiento del disco, la fecha exacta, no la hemos anunciado todavía. Tuvimos el Listening Party previo al lanzamiento. Debería ser en tres semanas o un mes máximo para que esté en la calle.

—Adelantaron que tienen una gira nacional con la que van a promocionar ‘Bloke de construcción’. Considerando que el hip-hop venezolano tiene muy buena fama en el extranjero, ¿tienen previsto hacer una gira internacional?

—TB: 100%. Ahorita lo vivimos en Medellín. Una gira como tal con fechas no tenemos, pero sí vamos a hacer la gira nacional; íbamos a hacerla con Nastykillah, pero se quedó por España y la cancelamos, pero ya le vamos a poner fecha. Apenas salga el disco, viene la gira nacional. Se está hablando también con Gustavo Boombox, el manager de Lil Supa, a ver si le abrimos la gira a ellos; entonces serían fechas internacionales. Alberto (K-12), el manager de Akapellah, también es amigo. Tenemos muchos amigos en común y en una de esas giras nos verán abriéndole a los hermanos.

—BB: Seguro vamos a tocar en Valencia, Maracay, Barquisimeto y Mérida. Esas ciudades puntualmente sí las vamos a hacer. Tenemos varios videoclips por estrenar; ya lanzamos el primero, ‘OG for Life’, que está en YouTube. Hay dos canciones que pueden escuchar antes de lanzar el disco entero: ‘Skateboarding is not a crime’ y ‘OG for Life’. Viene un video listo que se llama ‘Bloke de construcción’, que es el nombre del disco. Grabamos uno en Medellín con Reke y vienen otros, entre ellos ‘Naturaleza’.

—¿Por qué City Monks?

—BB: City Monks o Los Monjes de la Ciudad, porque nosotros estamos representando el quinto elemento del hip-hop que es la sabiduría. Los monjes son los que resguardan la sabiduría; lo relacionamos con eso. Nos gusta mucho el hip-hop clásico de los 90 como Wu-Tang Clan y todo ese estilo de las artes marciales.

—TB: Mi mamá me indujo al budismo a los 7 años.

—BB: La nota de City Monks es porque la influencia natural ha sido esa enseñanza de sabiduría, el camino de la meditación y el yoga. Para mí ha sido muy normal durante toda la vida esa inclinación, inclusive la enseñanza del budismo. Nosotros hacemos una traducción y adaptación a lo citadino, al slang callejero, pero siempre con buena onda y un buen mensaje. No es un malandreo a lo loco; vivimos en la ciudad, conocemos lo que pasa y queremos aportar positivamente a la evolución.

—TB: Siempre dejan un buen mensaje. O sea, nuestras composiciones no vienen de letras vacías; siempre tienen algo atrás para ponerte a pensar, basadas en experiencias y hechos reales.

La única excepción es ‘OG for Life’ porque es un drill y el estilo requiere eso.

—BB: Somos como reporteros de lo que se vive en la ciudad, dando relatos de lo que hemos visto. Es interesante prestar atención a la visión que tenemos como músicos y seres humanos compartiendo a través del arte.

—Imagino que no fueron 20 temas, sino que fueron más y eligieron algunos. ¿Esas canciones que quedaron por fuera dan para seguir con este proyecto y tener un álbum próximamente?

—TB: Sí, grabamos como 32 canciones y elegimos 20. Estuvimos con un productor donde no hay desperdicio. Había una canción llamada ‘Lil Angel’ que quedó muy bien, así que decidí hacer mi álbum solista con lo que sobre. Hicimos una curaduría de 20 canciones que son nuestro ADN: las más raperas, las más street. Lanzaremos dos sencillos más después del disco. Mi disco solista incluye una canción muy bonita que grabé llamada ‘Father’s Day’, el día que mi papá cumplió un año de fallecido y coincidió con el Día del Padre. Puse a mi hijo a grabar el intro; la encontrarán en todas las plataformas digitales.

—Hablemos sobre el hip-hop en Venezuela. ¿Cómo ven el género en el país, en Latinoamérica y en el mundo?

—TB: Lo veo muy sólido. Los venezolanos de la nueva generación hacen el hip-hop más arrecho del mundo; lo digo con mucha humildad, pero en lengua hispana no existe un mejor hip-hop que el de Venezuela. Estamos bien posicionados. En nuestra época nos encargamos de que eso sucediera con bandas como La Corte, 187 o Venezuela Subterránea. Todo eso sirvió para que hoy seamos los números uno. Antes uno oía el hip-hop chileno o el español; es un legado que dejamos bien parado. En el freestyle veo una movida dura, ganando la Red Bull afuera. De ahí vendrán muchos raperos, como pasó en Argentina con Duki.

—BB: Creo que viene duro la movida latinoamericana. Se va a expandir tanto que en Estados Unidos los raperos gringos se están empezando a enfiebrar con los latinos y a escuchar más rap en español. Lo vimos con Cypress Hill, que ya está grabando en español. El hip-hop no es una moda pasajera; es una cultura que nació para quedarse. Que en Venezuela se hace el rap más duro es una verdad que resuena en toda Latinoamérica. Lo vivimos en Medellín en un evento de Gona; el animador, siendo paisa, dijo que el rap de Venezuela es el mejor de Latinoamérica y todo el mundo aplaudió. Espero que lo que están haciendo los City Monks sirva de inspiración para que la cultura se consolide con más unión y respeto.

—Vamos a ahondar en el tema de las carreras individuales

—TB: Empecé mi carrera artística en el 99 ganando un Alma Mater de Nuevas Bandas. En el 98 ya tenía mi banda que ganó el intercolegial. Después tuve una banda que se llama Maní, de Catia La Mar, con un chileno llamado Ilcar Infante y con Darko. Luego fundé C2 en el 2004 junto a Sanabria. Super Vaca fue la primera banda con la que gané festivales. Me retiré de la música en 2012 y la retomé ahora con este viaje que hice con Luis (de la carrera de motos en Falcón) y nació este bebé, este proyecto. Somos raperos por naturaleza.

—BB: Mis inicios en la música fueron con DJ 13 fundando Shit Caliente en el 97. Nos fuimos a California un año porque surgió la oportunidad de ser el grupo talonero de Los Superelegantes en su gira por toda la costa. Giramos con ellos, que eran una banda de mariachi punk rock, una experiencia increíble, una vaina loquísima. La novia de 13, integrante de la banda, nos invitó porque las firmó una disquera.

Tuve las primeras reuniones con 13 y él me dice que necesitaban unos teloneros para la gira por toda California y le dije: «Diles que estamos ready». Tuvimos que enviar una grabación de una canción, les gustó y nos aprobaron como teloneros, giramos con ellas. Eso nunca se me va a olvidar.

Cuando regresamos decidimos fundar un grupo de hip-hop en Venezuela, porque pensamos que si llamamos la atención en California y les gustó lo que hicimos, en nuestro país también podía pasar. Llegamos y decidimos hacer La Corte. Presentamos el primer disco en el 98, luego salió ‘Código de mentes’ y después con ‘Imperia’ en el año 2000.

Luego vino Papashanty, del que fui miembro fundador. Luego saqué un mixtape llamado ‘Altruismo’ en 2011; más tarde saqué una serie de sencillos y colaboraciones. En 2016 vino el álbum ‘Atleta del sonido’, un doble álbum de 21 canciones que ganó en la categoría Disco del año en los Premios Venezuela Pop & Rock. He seguido haciendo colaboraciones hasta ahora que grabo City Monks. También tengo pensado hacer otro álbum como solista y Tony va a lanzar su trabajo también como solista, todo bajo el mismo sello City Monks, el mismo crew como hizo Wu-Tang Clan.

Vi un podcast donde te preguntaban por posibles reuniones con La Corte y con Papashanty Saund. Hace dos años dijiste que era muy posible. ¿Qué estatus tiene eso?

BB: Eso todo el tiempo está latente, pero no es tan sencillo PORque son muchos muchos integrantes y no es tan sencillo prometerte algo ahorita, pero eso está en conversaciones tanto la reunión de La Corte como la de Papashanty.

—TB: Pero para los 30 años de La Corte si quieres hacer algo chévere en representación.

BB: Sí, por ahí está esta la idea de hacer algo. En dos años se cumplen los 30 años de La Corte. Sí, hay pensado hacer un disco o algo. ¿Entiendes? Eso está por ahí.

—TB: Sería chévere un documental. ¿Sabes?

—Un documental y un libro

BB: Es verdad, un libro. La Corte se merece un libro, un documental y si me preguntas, La Corte merece una serie de Netflix de cómo se construyó el hip-hop en Venezuela.

—TB: Lo que se luchó en posicionarse cuando no existía el streaming ni el internet.

BB: Todo era a pulso, más directo, el flyer. Llegar a la radio o a los semanarios como Urbe

—¿Cómo surgió la colaboración con Álvaro Segura?

BB: Estaba visitando a Tony y recibí la llamada de un amigo que estaba con Álvaro Segura; él quería invitarme a su disco. Le dije que con mucho gusto, pero que quería hacer la colaboración junto a mi compañero de City Monks para promocionar la banda, que es lo más nuevo que tengo. Acordamos algo chévere y hasta hoy somos grandes hermanos y amigos.

—TB: Fuimos al estudio de Claudio Leoni y nos dieron a elegir entre dos canciones: una de trip-hop, más lenta, y esta de rock. Elegimos la de rock para salir de nuestra zona de confort. Mi primera banda fue de rap-metal, soy muy melómano y amo el rock gracias a mi papá y a mi hermano mayor. Luis estuvo de acuerdo, la escribimos y la grabamos el mismo día. Pasamos la prueba.

¿Dónde va a estar disponible ‘Bloke de construcción’?

—El disco estará disponible en plataformas digitales a través de DistroKid y también en vinilo. Sigan a City Monks oficial en Instagram y en nuestro canal de YouTube, donde tenemos unos cortometrajes bien documentados de la gira. Nuestras cuentas personales son @bostasbrain y @tonyave57.



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