29 julio, 2026

Cuba abre espacio a la inversión privada y extranjera en petróleo y gas

Banco de Venezuela Balance al 31/07/2023

Ante el férreo bloqueo estadounidense y la compleja crisis económica, el Gobierno cubano da un paso decisivo hacia la flexibilización y descentralización de su modelo productivo. La Gaceta Oficial publica un decreto del Consejo de Ministros que reordena las actividades económicas y permite la participación de empresas privadas nacionales y de capital extranjero en sectores estratégicos como la energía y la minería, como parte del paquete de 176 reformas aprobadas para dinamizar el desarrollo nacional.

Las nuevas normativas reducen significativamente el listado de actividades prohibidas para el sector no estatal. De las 125 restricciones previas, 46 quedan eliminadas sin limitaciones y otras 35 flexibilizan sus condiciones operativas.

No obstante, áreas clave como la defensa, la educación formal, las telecomunicaciones, el periodismo y el transporte marítimo internacional continúan bajo estricta reserva estatal.

Entre los cambios más profundos destaca la autorización para la extracción de petróleo y gas natural mediante concesiones administrativas orientadas a asociaciones económicas y empresas mixtas. Asimismo, la gran minería se abre exclusivamente bajo la modalidad de inversión extranjera, buscando captar recursos tecnológicos y financieros para reactivar la industria extractiva del país.

El sector privado también ingresa, bajo esquemas regulados y de colaboración con socios estatales, en la explotación de gasolineras y en la transmisión, distribución y comercialización de energía eléctrica. Paralelamente, las más de 15.600 mipymes aprobadas podrán fabricar vehículos ligeros como motocicletas y triciclos, además de gestionar servicios farmacéuticos bajo estrictos controles sanitarios.

La presidenta del Instituto Nacional de Actores Económicos No Estatales, Lázara López Acea, enfatiza que estas transformaciones responden a una mayor integración de los actores privados y extranjeros, sin implicar una privatización total de la economía. La empresa estatal socialista preserva su papel fundamental en la conducción del Estado, consolidando un esquema mixto que fortalece la soberanía productiva frente a las presiones externas.

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