26 mayo, 2026

Van cuatro semanas de protestas en Bolivia sin que se logre entablar el diálogo

Van cuatro semanas de protestas en Bolivia sin que se logre entablar el diálogo

Bolivia ingresó este lunes en su cuarta semana consecutiva de movilizaciones sociales. El país enfrenta una crisis política y económica sin precedentes bajo la administración del presidente Rodrigo Paz, cuyo modelo neoliberal ha generado un rechazo masivo en sectores campesinos, mineros y organizaciones sindicales.

La demanda principal de los manifestantes es la renuncia inmediata del mandatario, tras denunciar una gestión que, a su juicio, ha deteriorado drásticamente las condiciones de vida del pueblo boliviano. La tensión en la sede de gobierno alcanzó niveles críticos este lunes, cuando miles de manifestantes marcharon desde la ciudad de El Alto hacia el centro de La Paz.

Las columnas de movilizados, integradas por campesinos aimaras, la Central Obrera Boliviana (COB) y bases sociales afines al expresidente Evo Morales, intentaron llegar a la plaza Murillo. Las fuerzas policiales y militares, desplegadas desde la semana pasada para blindar el centro del poder político, reprimieron a los ciudadanos con gases lacrimógenos para impedir su avance.

Violación de derechos y endurecimiento represivo

Los movimientos sociales han alertado sobre el peligroso camino que recorre el Ejecutivo al pretender institucionalizar la represión. El dirigente minero Nelson Álvarez cuestionó duramente el análisis de un proyecto de ley en el Legislativo que busca eliminar restricciones legales vigentes desde 2020.

Dicha norma permitiría al Gobierno declarar un estado de excepción, otorgando facultades discrecionales para ampliar el despliegue de las fuerzas de seguridad y criminalizar la protesta social legítima.

La situación humanitaria se agrava ante la estrategia gubernamental de ignorar las causas estructurales del descontento. Mientras el presidente Paz anuncia medidas cosméticas, como la reducción salarial en su gabinete, el país permanece fracturado. La escasez de combustible, alimentos y suministros médicos, derivada de los bloqueos de carreteras que mantienen aislada a La Paz, refleja el colapso de un modelo económico que ha sido incapaz de responder a las necesidades básicas de la población durante sus primeros seis meses de gestión.

Resistencia frente a la deriva autoritaria

El conflicto ha trascendido las fronteras regionales, extendiéndose con fuerza hacia los departamentos de Oruro, Potosí, Cochabamba y Santa Cruz. En Santa Cruz, el Comité Cívico Pro Santa Cruz ha adoptado una postura beligerante, denunciando una supuesta desestabilización mientras convoca a sus seguidores a enfrentar los bloqueos.

Esta polarización, atizada por el discurso gubernamental que busca culpar a sectores opositores de un supuesto intento de golpe de Estado, profundiza la brecha social y aleja toda posibilidad de una solución democrática inmediata.

La persistencia de los bloqueos y la negativa del presidente Paz a escuchar las demandas sociales mantienen a Bolivia en vilo. La movilización no solo resiste las políticas económicas del Gobierno, sino que también denuncia una deriva autoritaria que pone en riesgo las libertades ciudadanas. La ciudadanía, que se mantiene en las calles, sostiene que la salida a esta crisis multidimensional requiere de respuestas concretas y de una rectificación profunda en el rumbo político del Estado boliviano.

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