25 julio, 2026

Un fantasma recorre Europa: el fantasma de la poesía

Un fantasma recorre Europa: el fantasma de la poesía

En 1998, al cumplirse ciento cincuenta años del Manifiesto del Partido Comunista, Umberto Eco escribió un ensayo centrado en la calidad literaria de Marx. En ese mismo artículo señaló como referencia un extraño librito, casi olvidado, que había sido publicado en 1971 por un escritor venezolano prácticamente desconocido fuera del país. Un libro que, según dijo, merecía ser reeditado. Su elogio no era gratuito, aquel texto había hecho algo que ningún marxólogo europeo se había atrevido a hacer con el mismo rigor: leer a Marx ya no como economista ni como profeta de la historia, sino como un escritor.

El autor al que Eco hacía mención es Ludovico Silva y el libro, que seguro reconocen también, es El estilo literario de Marx. Ludovico —poeta él mismo, y por eso capaz de dialogar con otro poeta escondido bajo el disfraz de la ciencia— sostenía que Marx no abandonó su vocación literaria al volverse teórico y que antes bien la trasladó intacta a la economía política, y por eso construyó su obra entera como un edificio de metáforas que se sostienen unas a otras. “El lenguaje de Marx”, escribió, “es el teatro de su dialéctica”: la frase misma, en su tensión sintáctica, ya representa el conflicto de fuerzas que describe en su estudio y también ilustra de manera fiel cómo la poesía —fantasma entre fantasmas— jamás fue esquiva ni mezquina con quien, desde la prosa política, tiene la necesidad de nombrar aquello que, siendo posible, aun no es del todo real.

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