18 abril, 2026
Banca Sombra - Últimas Noticias

En la actualidad, es muy frecuente escuchar en todos los círculos sociales y ámbitos de la actividad humana el término calidad de vida; el mismo comúnmente se asocia a niveles de confort, status y ostentación material.

Sin embargo, la calidad de vida es un concepto multidimensional que abarca el bienestar físico, emocional, social y material de una persona, influenciado o condicionado por su entorno, salud y seguridad.

La Organización Mundial de la Salud define el concepto basándose en la percepción individual en relación con sus metas y valores. Incluye acceso a servicios básicos, seguridad y un entorno saludable.

Desde la perspectiva económica, este marcado socioeconómico representa un indicador que mide variables objetivas de carácter cuantitativo (ingreso, educación, vivienda), así como percepciones blandas y subjetivas (satisfacción, felicidad, acceso a servicios); constituyéndose en un referente clave para la planificación de políticas públicas que protejan y beneficien la salud y el desarrollo humano de la sociedad.

Ejemplo de ello es el Índice de Desarrollo Humano (IDH), cuyo indicador compuesto, creado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud), mide el progreso de un país más allá del producto interno bruto (PIB).

El IDH evalúa tres dimensiones básicas: salud (esperanza de vida), educación (años de escolaridad) y nivel de vida (RNB – renta nacional bruta per cápita), clasificando a los países entre un rango de 0 a 1; cuanto más alto es el valor, mayor es el desarrollo humano.
El IDH es fundamental para comparar el desarrollo entre países en un período determinado, evidenciando las brechas globales de desigualdad en calidad de vida.

De manera que se puede entender que la calidad de vida envuelve el bienestar físico (salud), condición material (vivienda, ingresos), inclusión social (relaciones), desarrollo socioeconómico (educación, empleo) y emocional (autoestima).

En el caso venezolano, según informes elaborados por la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi), en el año 2025, los índices estructurales obtenidos evidencian débiles niveles de calidad de vida, comparado con otros países de la región.

Ver fuente