23 abril, 2026
De San Remo a Caracas

A pesar de querer privatizar el aire y la lluvia. Así ande negociando nuestras almas con el demonio; así quiera implementar un capitalismo popular y uno se asombre porque un sistema que vive de la sangre del pueblo, no puede ser más popular. Indiscutiblemente, ella era bella, insoportablemente bella, bella. Y aunque estuvo callejeando hasta que se perdió, no dejó de fingir un amor que jamás sintió. Al menos dejó de limpiarse públicamente, después de que alguno la besó impúdicamente. Sí, era bella. Orgullosa y espinosa como la hiedra. Tan fría y vacía que quien la tocaba sentía que estaba abrazando a una piedra. Era bella. Como espinas de rosa de la primavera. Más testaruda que una cabra loca pateándolo todo por salir primera.

Sí, era bella. Una belleza a quien sólo le gusta escuchar ¡lideresa! Prepotentemente bella. Pero, sin alma. Como una cosa que vale la pena guardar porque es muy bella.

El problemita no es que fuera bella. A mí lo que me jode es que, tras esa caperucita o femme fatal, hay un monstruo grande y pisa fuerte. Es la encarnación de lo peor de la política: la violencia. Una violencia que está dispuesta a desatar contra todo un pueblo. Fría como el viento y peligrosa como el mar.

No le hace honor a la representación mental colectiva de su nombre. No hay una sola foto de ella que provoque una esperanza de paz y sosiego (algunas podrían incitar a Eros, pero su educación tarbesiana no le permite un grand écart).

La mayoría de sus imágenes, muestran su rostro de odio e incitación a la crueldad que recuerda los terribles momentos de las guarimbas. Las guayas degolladoras motorizados, las turbas de linchamiento que prendieron fuego a personas vivas y los focos de gentes odiosas que trancaban calles, impidiendo que sus vecinos pudieran llegar a un centro de salud para salvar la vida.

Esa es la promesa “hasta el final” de la insoportablemente bella. Ella que mostraba las rodillitas desnudas, sentada al lado de Bush, rogando sanciones e invasión para nuestro país; está dispuesta a hincar esas mismas rodillitas frente a Trump, con iguales motivos. Así use su tapete mantuano. Bella modosa que esconde a Medusa.

Para exorcizar esa furia, es urgente la victoria de la paz y la armonía de esta sociedad que anhela continuar la recuperación plena de su economía y bienestar. Un logro que sólo expresa el rostro de Nicolás, con su mirada límpida y sincera de pueblo amoroso, pacífico y bueno.

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