8 junio, 2026

Carta sobre el 3 de enero (De Don Euleterio Orta, Sabaneta)

Carta sobre el 3 de enero (De Don Euleterio Orta, Sabaneta)

No es exactamente una crónica y menos un relato periodístico lo que me envia un antiguo amigo de mi Padre desde Sabaneta de Barinas. Es una carta que te hago desde el pueblo y quizás sea un poco más osado el propósito, pues quisiera que la hicieras difundir entre tirios y troyanos y me des a conocer tu opinión, me dice.

Siempre recibo correspondencias como si el tiempo se moviera circularmente, y las leo pensando que lo hago desde mi conciencia, aclarando que soy un ciudadano bolivariano y chavista, que pese a todos los intentos por desaparecerla, la Constitución está aquí entre nosotros como uno de los legados más dolientes que nos dejó el Comandante Chávez.

Como sé de tu amplio conocimiento del tema y del pensamiento bolivariano e independentista, añejado en la biblioteca de José Esteban, tu padre, y del cual se nutrió también Hugo Rafael, tal vez no te parezca un tanto punzante e interpelativo su contenido. Pero ya es hora. Y este desahogo también va para nuestros compatriotas, me dice el paisano llanero.

Se trata de un coleccionista de estampillas amigo de mi Padre que ví por última vez en el Cuartel de la Montaña, al frente del féretro de Hugo llorando como muchos, casi mudo. Ahora me escribe:

«Intento colorearte un paisaje, no desde la imaginación de un campesino «ilustrado», como me decía José Esteban cuando me encontraba leyendo un libro sobre Bolivar, sino desde las calles de Sabaneta y de sus poblados».

Ayudado por sus paisanos vegueros y cultores, de los chimoceros como Ruíz Guevara, escribe sobre el l 3 de enero. «Te llamé a las 2 y 45 AM pero no salió la llamada y seguro no me habrías contestado, y llamé muchas veces..Y nada».

«Escríbele a este correo dentro de unos días», me dijo una antigua maestra de Hugo.

Y así fueron pasando los días, las semanas y estos meses de oscuranas. Y leo sus letras con la música de la esperanza. «Por Hugo, por su causa y como un gesto de sobrevivencia que ojalá comprendas y lo multipliques. No podemos callarnos. Somos alebrestaos, y estoy arrecho y esa vaina es como una seña en la piel, una cicatriz abierta. Porque somos indios y negros revueltos, patasenelsuelo que nos despertamos aquel 4F y vamos a ver cómo carajo hacemos para recobrarnos como seres humanos después del bombardeo, me dice en Mayúsculas.

«Estos cinco meses han servido para rehacer los fogones, para izar la Bandera en las ventanas, acompañando a nuestro gobierno para advertirle que somos la misma familia bolivariana, chavista, y que ojalá logremos ver de nuevo la luz y recobrar el hilo roto por el imperio bestial del monstruo anaranjado».

«Es que esta gente cree que nos quedamos estancados en la Colonia», me subraya está frase.

«Mire, camara, somos como un cuero seco, por un lado nos aplastan y por otro nos levantamos, corrimos de aquí a los españoles que vencieron a Napoleón. Llegará el día en que de nuevo nos cimarroniemos, que no enguerrillemos».
Le comenté sobre el fuerte contraste entre luces y sombras después del 3 de enero y los ataques de la guerra congnitiva por las llamadas redes sociales y canales de TV. Debemos estar atentos a los modos institucionales y comunicacionales de la diplomacia de paz, los cuales deben vigilar el sentir descarnado de la calle, el silencio y la energía disminuida por la derrota y la guerra actual. También le hablé de Chile y la muerte de Allende, del pueblo de Santiago después de Septiembre de 1973.

​Entendemos lo que es el ejercicio diplomático y las «categorías» en uso, como el «despliegue» y la paciencia «táctica». Pero no podemos darle la espalda a la calle, al malestar que se siente.

​Cuando hoy la presidenta encargada Delcy Rodríguez comparece ante las cámaras y habla con firmeza de la «diplomacia de paz», sin duda es el Estado quien habla con un gigante asimétrico al lado, una potencia nuclear que luce cada vez más veloz y amenazante.

Pero hay verdades fuertes que el lenguaje de Delcy, no puede pronunciar en alta voz, le digo. Nos toca a los ciudadanos, a quienes caminamos en las calles.

«Cámara de la Letra Veguera, lo que está en juego aquí es nuestra soberanía. Los llaneros estamos resteados con esto. Hoy por hoy, como en la época de la independencia, los llaneros estamos comprometidos.»

«Son tiempos difíciles, duros diría yo. Seguro estoy de que saldremos de esto más temprano que tarde, porque llevamos el ímpetu de Arévalo Cedeño, de Maisanta y del Comandante Chávez.

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