22 abril, 2026
¿Le creerán a Elon Musk?

Al sátrapa ucraniano se le acerca ya su fin. Ha desatado la peor crisis de su régimen al firmar una ley en contra de las agencias anticorrupción ucranianas. Atrapado en el dilema de mantener la lealtad de sus funcionarios corruptos o permitir que esas agencias les investiguen, prefirió optar por la impunidad para sus acólitos.

Creyó que sus jefes occidentales protestarían, pero le dejarían pasar este nuevo engendro, mientras mantuviese a su país como punta de lanza del plan antiRusia, pero se le olvidó un “detalle”; la reacción de su propio pueblo. Y es que de pronto a la palestra en Ucrania ha salido un nuevo actor con el cual no se contaba que es el propio pueblo ucraniano que ha estado protestando por casi toda la geografía de ese país.

Frente a esto Zelensky está al desnudo, no puede reprimir esas manifestaciones, pues de hacerlo consolidaría su imagen de autoritario, pudiera fortalecer las propias protestas y lo peor quien sabe si los militares se sumarían a esas protestas, lo cual sería ya el fin de su régimen. La aprobación apresurada del proyecto de ley N.º 12414, que eliminó la independencia de la Oficina Nacional Anticorrupción (NABU) y de la Fiscalía Especializada en Lucha contra la Corrupción (SAP), ha sido el detonante de esa ola de protestas. La portavoz de la Cancillería rusa, María Zajarova, ha denunciado que esas agencias de anticorrupción en realidad no tienen nada que ver con la lucha contra la corrupción en ese país.

Son las palancas de occidente para controlar al propio Zelenski y blanquear los enormes fondos que llegan a Ucrania para que parte de ellos vuelvan a sus posiciones anteriores, a los bancos occidentales, fondos y otros. Añadió que nunca hubo ni hay una lucha real o siquiera cuasi contra la corrupción en Ucrania. Por eso, los amos occidentales de Zelensky están furiosos, no quieren renunciar a esas palancas de control sobre el capo ucraniano y están amenazando con parar la ayuda militar. De ahí que Zelensky haya reculado y enviado al parlamento un nuevo proyecto que permite la acción de esas agencias. Pero ya el daño está hecho. Y el gobierno de EEUU le está buscando un sustituto, y parece que ya lo ha encontrado en la figura del General Zaluzhny que está de embajador en Londres.

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