Ver la paja en el ojo ajeno
Todos lo decían, pero en los gobiernos nadie quería oír. La rusofobia puede llegar a ser una grave patología que incapacita la capacidad de razonar.
Desde que comenzó el conflicto en Ucrania hemos presenciado una danza frenética de sanciones contra Rusia por parte de occidente, uno tras otro se han sucedido paquetes de sanciones contra Rusia, especialmente de la Unión Europea y en particular en los energéticos, de lo cual Europa era muy dependiente. Todo ello agudizó una crisis energética ya preexistente. Voces sensatas recomendaban no usar a los energéticos como arma de guerra, porque eso podía representar un boomerang para la propia Europa. Que tales sanciones las pagarían a fin de cuentas los ciudadanos de a pie, y no solo en aumento directo de sus facturas de energía, sino también en el aumento de precio de muchos productos en cuyos costes de producción intervienen los energéticos y las consecuencias de entorpecer la exportación de alimentos y fertilizantes desde Rusia. ¡Y con la inflación hemos topado! Por ejemplo, “elDiario.es” señala que nunca ha sido tan caro ir al supermercado en España: los alimentos continúan la escalada de precios en estos primeros meses de 2023 y ya acumulan una subida del 24% desde el inicio del encarecimiento de la compra, en 2021. Las hortalizas y legumbres han subido un 18% de precio solamente en los tres primeros meses de 2023. En conjunto los alimentos y bebidas se han encarecido un 16,5% en comparación con marzo de 2022. En más de veinte años no se había observado un aumento tan abrupto de los precios de la cesta de la compra alimentaria.
Todo esto sin contar los aumentos al coste de los alquileres y servicios en general. Como se preveía estos factores económicos negativos tarde o temprano impactarían la estabilidad política de los países occidentales en unos más que en otros. Estamos observando en estos días el descalabro político del gobierno español en las elecciones regionales y la medida de adelantar las elecciones generales. Esto es solo el comienzo, tras este caso vendrán otros gobiernos occidentales. Mientras tanto en los medios se sigue culpando sin cesar a Rusia y al Presidente Putin de esta situación. En fin, ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el nuestro.
