22 abril, 2026
De San Remo a Caracas

Hay que seguir insistiendo en una máxima definitoria que identifica a la política, como “el arte de lo posible”, lo cual lo lleva a uno pensar que cuando se expresa una opinión política, inmediatamente hay personas que te dicen cosas como esta: “no te creo lo que me estás diciendo”, “¿estás seguro de eso?”, y los más incrédulos te dicen: “¿quién te dijo eso?”
Y el caso político es el siguiente: existe un pacto de gobernabilidad entre el imperialismo estadounidense, la Unión Europea y la ultraderecha venezolana, y que consiste en darle la mayor direccionalidad política a las medidas coercitivas unilaterales, conocidas como las sanciones, y proyectarlas de una manera pragmática (por su utilidad) hacia todo lo que pueda significar para la ultraderecha antichavista el asalto al poder.

Uno de los principales escenarios que se están manejando entre los sectores extremistas, tanto nacionales como internacionales, es lograr desalojar del poder al chavismo y que se pueda instalar no cualquier sector de la oposición, sino el sector más proimperialista.
Uno de los argumentos que están esgrimiendo estos centros de poder es que si llegaran a colocar a la derecha “nacional” en el poder, eso tiene un precio.

Y los gobernantes estadounidenses están planteando lo siguiente: “si logramos sacar del poder al chavismo, nosotros eliminaríamos totalmente las sanciones y los bloqueos, pero ustedes en Venezuela cambian la Constitución nacional y se convierten en un Estado libre asociado, como Puerto Rico, y a María Corina Machado la nombramos primera gobernadora”.

Es una forma que tendría el imperialismo estadounidense de cobrarse todo lo que ha invertido para sacar al chavismo del poder y que al transformar a Venezuela en una “nueva colonia legal”, con el Estado libre asociado, se apoderarían de todas nuestras riquezas naturales y cambiarían de manera significativa los equilibrios geopolíticos en el continente americano, el cual permitiría una nueva reingeniería de su patio trasero.

Esto no es “un ejercicio de la imaginación”, ya que hay dos grandes verdades en esta antipatriótica negociación: la ultraderecha necesita de la ayuda imperial para sacar al chavismo y Estados Unidos ambiciona nuestras riquezas.

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