27 abril, 2026
Venerado y peligroso - Últimas Noticias

En la mitología de numerosas culturas, religiones y civilizaciones antiguas, el sol ha sido venerado como un dios y le adjudicaban un poder central en sus vidas. Dan cuenta de ello las numerosas representaciones artísticas, monumentos y petroglifos, con símbolos solares, que incluso se remontan a las edad de Piedra y de Bronce hace miles de años. En tiempos más recientes, la ciencia ha demostrado, por medio de numerosas investigaciones, que si bien se genera a unos 150 millones de kilómetros de nuestro planeta, la actividad solar tiene un impacto decisivo sobre la vida terrestre y la salud humana.

El doctor en ciencias naturales e investigador de los efectos terapéuticos de la energía solar, Daniel Lumera señala que “el sol sintetiza la vitamina D, que sirve para fijar el calcio en los huesos, previene los resfriados, las enfermedades autoinmunes y el asma. Protege el corazón, regula el buen funcionamiento del hígado y los intestinos.

Para este especialista, autor del libro ‘El código de la luz’, el sol “regula los impulsos de hambre, sed y sueño” y ayuda a que el organismo produzca vitamina D, la cual interviene en el desarrollo muscular durante la adolescencia, en la formación del colesterol, en la fortaleza de los sistemas nervioso e inmunitario, así como en la resistencia física, la capacidad de atención y el aprendizaje”.

¡Según Lumera, la luz solar ayuda a elevar la producción de progesterona en la mujer y de testosterona en el varón, incidiendo favorablemente en la libido y en la salud reproductiva, además de mejorar la circulación sanguínea a nivel epidérmico y generar efectos terapéuticos en casos de artritis, reumatismos y artrosis, así como en favorecer la visión. Siempre que se respeten las recomendaciones de los dermatólogos para prevenir el cáncer de piel, Lumera aconseja tomar el sol todos los días del año durante 15 minutos, o disfrutar de la luz natural cuando no hay sol directo, evitando una exposición excesiva durante las horas de mayor irradiación.

Baños de salud

“La puesta y la salida del sol son dos excelentes momentos para tomar el sol, porque la radiación solar es inferior a la de un televisor y su acción terapéutica es igual de profunda y eficaz que en otras horas”, señala el autor de ‘El código de la luz’. Para el doctor Miquel Casas, si una persona se cansa, deprime y queda sin energía, es posible que sufra un desorden anímico que se produce porque su organismo no está recibiendo la suficiente estimulación luminosa a través de los rayos del sol.

“La luz natural estimula la producción de la serotonina, la dopamina y otras sustancias hormonales producidas por el cuerpo humano, que están relacionadas con el bienestar, la motivación, la coordinación muscular, la concentración intelectual y la tranquilidad”, señala Liz Wilde, reconocida experta británica en salud, belleza y mantenimiento físico. La autora del libro “Quiero revitalizarme” recomienda darse “baños de luz” para reanimar el cuerpo y recuperar la vitalidad, menguados por el estrés y el ritmo de vida vertiginoso y agotador.

“Los estímulos luminosos, a través de las vías ópticas de nuestro aparato ocular llegan al hipotálamo, que activa la hipófisis, estimulando el sistema glandular endocrino, el que regula las funciones vitales de nuestro organismo”, señala la naturópata y profesora de yoga Ángela Aguilar Parra.

Según esta experta, como consecuencia se produce un aumento funcional en la glándula tiroides, con lo que se estimula el metabolismo corporal, favoreciendo entre otras cosas, la pérdida de peso y también un aumento en la secreción de las hormonas sexuales por parte de los ovarios y testículos.

Además, según Aguilar, “los rayos solares de una determinada longitud de onda destruyen las bacterias que se encuentran sobre la piel antes de que éstas se vuelvan peligrosas para la salud humana. En las heridas infectadas se advierte una gran mejoría ya que aumenta el poder cicatrizante”. No obstante –según este médico– la aplicación de baños de sol no es recomendable cuando se tiene enfermedades como la hipersensibilidad a los rayos solares, el hipertiroidismo, el insomnio, la enfermedad de Addison, la nefritis y la anemia perniciosa, entre otras.

SIEMPRE PROTEGIDOS

Una persona que durante su juventud se expuso sin protección a los rayos solares, puede parecer mayor porque su epidermis está deshidratada, manchada, arrugada y sensibilizada, porque la piel tiene memoria y el daño que se le hace se manifiesta con el tiempo. De hecho, el bronceado no es más que un mecanismo de defensa de nuestra piel ante las exposiciones prolongadas al sol.

El contacto con los rayos solares desencadena que las células que producen melanina (un pigmento cuya función es protegernos dándonos una tonalidad oscura) la sinteticen en mayor cantidad. Por eso y a pesar de los numerosos beneficios que ofrece el llamado astro rey, hay recomendaciones que se deben tener en cuenta desde los primeros meses de vida, porque está demostrado que el efecto del sol es acumulativo y es un factor de riesgo de cáncer de piel.

Hasta los seis meses de vida, no es aconsejable la exposición directa al sol. Únicamente son necesarios de cinco a 10 minutos al día para asegurar la síntesis de vitamina D. Durante las horas de mayor riesgo (de las 11 de la mañana a las 3 de la tarde), lo mejor es que el bebé esté en casa, en un ambiente fresco y confortable.

ESTEMOS “FOTOEDUCADOS”

La fotoprotección y la fotoeducación son fundamentales para mejorar nuestra relación con el sol, así como prevenir enfermedades. Esto implica el uso de una vestimenta adecuada y la utilización de fotoprotectores. En el mercado hay una gran oferta de protectores solares, pero antes de elegir alguno, se debe observar que cumpla ciertos requisitos:

• Que contenga una molécula que protege de los rayos UVA y UVB.

• Tiene una textura agradable. Si es facial, de textura fluida; si es corporal, puede ser cremosa.

• Sea fotoestable, o sea, que actúe al menos, durante cuatro horas continuas.

• No sea comedogénico, es decir, que no provoque acné.

• Contenga tecnología anti fallas, que no se altere con la gesticulación.

• Sea a prueba de agua y transpiración intensa, para el caso de los deportistas y niños. NOTA: Una exposición excesiva puede perjudicar seriamente nuestra piel.

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