15 marzo, 2026
De San Remo a Caracas

La derecha es por definición el resguardo de intereses conservadores; respalda privilegios de sectores económicos elitescos. No existe una derecha que favorezca a la población general de un país, por su concepción privilegia el individualismo por encima del interés colectivo.

En concreto, la conexión que existe entre las propuestas políticas de la derecha y el pueblo está relacionada con la imposición que hacen los medios de estas ideas, haciéndolas “potable”.

Un estudio superficial del liderazgo actual de la derecha venezolana pone en evidencia el peligro que puede llegar a representar, sobre todo cuando su línea política se endurece y escala a ultraderecha.

La ultraderecha expresa sin temor un mensaje ultraconservador, que en el caso venezolano se concentra en el desconocimiento de la existencia del otro, la invisibilización del contrario, declara con desenfado que su objetivo es barrer al adversario, aniquilarlo, lo que puede considerarse una declaración de guerra.

Este irresponsable liderazgo de ultraderecha no es el resultado de una elección popular, y aunque pueda tener votos, sus adeptos son la consecuencia de la acumulación de resentimientos por fenómenos en los cuales sus tentáculos han incidido.

Dolar Today, hiperinflación, hiperdevaluación de la moneda, desabastecimiento, apagones, sanciones, decadencia de servicios públicos, escasez de gasolina, desaparición del papel moneda, bachaqueo y un largo etcétera inciden en la acumulación de rabia en un sector de la población, y aunque esa realidad ha venido cambiando, en la memoria colectiva es una marca.

La relación de esta ultraderecha con EEUU y su obsesión por cambiar el Gobierno de Venezuela la hace muy peligrosa, porque se cree intocable, superior, con la fuerza para avasallar al contrario, algo muy alejado de la realidad interna.

Ese liderazgo de ultraderecha no está aglutinando fuerzas en torno a un plan de país, sino en contra de un sector grueso de la población. Hoy, al igual que en la campaña de “la última cola” (2015), no se habla de un programa de gobierno, se apela a la rabia, al odio, al rencor.

Estamos hablando de una oposición radical cuyas facetas de violencia ya ha desembocado en asesinatos, muertes, confrontación, es la cara más salvaje, que se cree con fuerza para amenazar al resto y paralizarlo a través del miedo.

Especialista en Opinión Pública

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