30 abril, 2026
Una masacre con la mira en las elecciones

La masacre en la cual el pasado martes 28 de octubre fueron asesinadas 132 personas en una operación policial ordenada por el gobernador derechista de Río de Janeiro, Claudio Castro, en las favelas de Penha y Alemao, unas empobrecidas zonas donde habitan alrededor de 200.000 personas, ha generado un intenso debate tanto dentro como fuera de Brasil sobre las verdaderas razones de la misma, con el aspecto político rondando sobre la misma, al ponerse sobre la mesa el hecho de que el año próximo serán las elecciones en esa nación.

La metodología empleada por los cuerpos policiales, la duración del operativo y hasta sus resultados, aparentemente poco efectivos si se trataba, como oficialmente se informó, de un intento por desmantelar el Comando Vermelho, una organización criminal que data de 1970, ha servido para atizar las discusiones, entendiéndose que el mandatario local es un firme seguidor del expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por su intento de golpe de Estado en 2023 contra el actual jefe de Estado, Luis Inácio Lula da Silva, quien ya ha anunciado su determinación de aspirar a un cuarto mandato.

Inevitablemente, esta matanza que ha originado masivas protestas en Río de Janeiro, ha entrado en ese debate, al entenderse el tema de la inseguridad y la forma de combatirla como parte de lo que ya se percibe como una intensa campaña electoral, que en ese estado ha encontrado una suerte de macabro inicio por adelantado.

Política

La directora del Centro de Estudios de Seguridad y Ciudadanía, Julita Lemgruber, declaró a la agencia EFE que “todo indica que la operación tiene fuerte marca política y, considerando que no sirve absolutamente para nada en términos de seguridad pública, está al servicio de las próximas elecciones y de gobernantes que quieren vender la falsa idea de que están combatiendo el crimen”.

La mencionada agencia citó un estudio del Instituto Democracia en Jaque, según el cual la operación policial generó entre martes y miércoles en redes sociales 1.262 comentarios de políticos e influenciadores de derecha, así como 721 de izquierda que la calificaron como “matanza” o “fracaso”.

El término “masacre” fue el predominante. En una nota firmada por Víctor Artaya para el portal Izquierda Web, este remarcó que en esa madrugada “las calles de Río de Janeiro fueron el escenario sobre el que se desarrolló una carnicería humana de dimensiones dantescas. Amparándose en el discurso de ‘guerra contra el narcotráfico’ que enarbola (Donald) Trump para ‘justificar’ sus bombardeos en el mar Caribe, el gobernador Claudio Castro, del bolsonarista PL (Partido Liberal), autorizó el ingreso de 2.500 policías”.

Añade más adelante el redactor que “para tener una proporción del grado de lo que sucedió, ese mismo día el gobierno fascista de (Benjamín) Netanyahu rompió la falsa ‘tregua’ y reanudó los bombardeos sobre Gaza, provocando la muerte de 104 personas”.

Apuntó que declaraciones del gobernador “denotan que fue una acción de barbarie planificada, que desde el inicio tenía claro que iba a provocar un baño de sangre. Además, no es un detalle menor que empleara el término ‘narcoterrorista’, una figura que inventó Trump para justificar los ataques en el mar Caribe (…) Es un término que deshumaniza a las víctimas, a las cuales presenta como ‘bárbaros’, que están por fuera de nuestro marco ‘civilizatorio’ y cuyas muertes no hay que lamentar”.

El gobernador bolsonarista detrás de la matanza

“Nuestro único candidato tiene que ser Jair Bolsonaro y si no quien él decida”.
De esa manera respondió Claudio Castro, el cuestionado gobernador que ordenó la masacre de Río de Janeiro, en una entrevista que le hicieron en abril de este año.
De 46 años, según una nota publicada en BBC News este lunes, Castro “para algunos es un abogado sin demasiado carisma que llegó ‘por accidente’ a la primera línea de la política. Para otros, un político que busca ganar peso entre los votantes más conservadores con miras a ser elegido el año que viene”.

Sobre sus espaldas desde que asumió el cargo en mayo de 2021 pesan otras masacres de las cuales se le acusa, entre las que se cuentan la de Jacarezinho, que dejó 28 muertos en 2021, y Vila Cruzeiro, con 23 víctimas mortales en 2022.

“El gobierno de Castro está marcado por grandes matanzas. Dos tercios de las principales matanzas de Río de Janeiro ocurrieron durante su administración y ahora la más grande de Brasil”, declaró al citado medio David Hirata, coordinador del Grupo de Estudos dos Novos Ilegalismos de la Universidad Federal de Fluminense, quien lo califica como un gobernante de “extrema derecha” que respalda medidas represivas para combatir al crimen organizado.

Personas alrededor de los cuerpos.

Severas críticas para una operación mortal

La mortal operación policial que dejó casi centenar y medio de muertos la semana pasada en Río de Janeiro levantó una polvareda de cuestionamientos desde distintos sectores, tanto dentro como fuera de Brasil.

El presidente de ese país, Luis Inácio Lula da Silva, de quien se dice era uno de los “blancos políticos” del operativo (el gobernador Claudio Castro lo ha acusado de “no colaborar” en la lucha contra el “crimen organizado”) , calificó el hecho como una “matanza y creo que es importante verificar en qué condiciones ocurrió” tal operativo.

“Hasta ahora solo tenemos la versión del gobierno estatal, y hay gente que quiere saber si todo sucedió, como dicen”, añadió el mandatario.

La oficina de la ONU para los Derechos Humanos dijo estar “horrorizada” por los hechos ocurridos en las favelas de Río de Janeiro. “Recordamos a las autoridades sus obligaciones ante el derecho internacional”, escribió en X el titular de esa instancia, Volker Türk.

El Movimiento Revolucionario de Trabajadores de Brasil denunció que la operación “busca fomentar un clima político reaccionario de cara a las elecciones de 2026”, uno que favorezca “(…) una mayor intervención del imperialismo estadounidense en nuestro país y en la región”.

Policías custodian a detenidos.

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