Ucrania: la fatiga de Occidente
Dice un refrán “comprar pescado y tenerle miedo a los ojos”. Occidente provocó la guerra en Ucrania, pero ahora ante la derrota no sabe qué hacer y teme las consecuencias, una escalada puede llevar a una guerra Otan-Rusia e incluso una guerra nuclear.
Occidente nunca tuvo un plan B: provocó el conflicto sin contar con una estrategia de salida. Lo apostó todo a las supersanciones contra Rusia y a un rearme de Ucrania y daba por descontada la derrota de Rusia. Pero ha ocurrido lo inverso; Rusia es más poderosa que nunca, ha estrechado más sus relaciones político-económicas con la República Popular China, y en lugar de aislamiento aumenta su reconocimiento, en particular desde el Sur Global por su aporte a un mundo multipolar más justo.
Ucrania está siendo batida en todos los frentes del Donbás. Occidente ya está convencido de que es imposible que el régimen de Kiev logre recuperar los territorios que hoy ya forman parte de la Federación Rusa, y además Rusia puede sumar otros nuevos. Ya no es popular la idea en los países occidentales de ofrecer enormes sumas a Ucrania para la guerra. A pesar del férreo control mediático y la censura a los medios rusos, los ciudadanos de esos países están cansados de ver cómo su nivel de vida ha disminuido por culpa de ese conflicto y comienzan a buscar otras alternativas políticas.Los partidos políticos anti-Ucrania ya comienzan a ganar elecciones como ha ocurrido y ocurre en Hungría, Eslovaquia, Alemania, Austria, Países Bajos.
En el seno de la Otan se adelantan iniciativas sobre una paz negociada en Ucrania que incluyen la idea realista de que ese país renuncie a los territorios que ya forman parte de Rusia. Se propone a Ucrania la posibilidad de poner fin al conflicto militar sobre el principio de “territorio a cambio de ser miembro de la Otan”. El Financial Times informó esto y señala que la implementación de este plan es muy difícil, porque Rusia está categóricamente en contra de la membresía de Ucrania en la Otan.
Aún esos enfoques no logran trascender la rusofobia, por lo que esas propuestas de paz negociada todavía son inviables. Tal vez sea necesaria una nueva dosis de victorias rusas, pues según el canciller Lavrov, es el único lenguaje que entiende Occidente.
