Trump y el engaño social
Donald Trump y Elon Musk parecen estar dedicados a destapar las cañerías de EEUU; la Usaid fue solo el comienzo de una lista larga. Lo cierto es que el dúo estrafalario de la Casa Blanca se está especializando en sacar los trapos al sol de una política pro imperialista que nunca antes había sido denunciada por un gobierno de los EEUU.
Es absolutamente atípico que sea un vocero del Gobierno de los EEUU el que hace público los experimentos sociales hechos por los gobiernos de EEUU para manipular la opinión pública, financiar golpes de Estado, intervenir en diversos países y promover sectores políticos acordes a los intereses económicos del mandatario de turno en Washington DC.
Si hay algo que han sabido hacer los medios de la derecha —y es una de sus líneas estratégicas de trabajo— es la ridiculización de los voceros, dirigentes o líderes de izquierda que han alzado su voz contra la manipulación masiva de los medios capitalistas, las agencias de noticias y sus derivados en América Latina y el mundo.
Lo que quizás nunca esperaron los burlescos medios de la derecha fue que un empresario del perfil de Elon Musk y un presidente de EEUU al estilo Donald Trump desnudaran estas prácticas sistematizadas por los gobiernos de EEUU para avanzar en su modelo de control comunicacional.
A Musk y Trump solo les ha bastado una publicación en sus redes, para reivindicar lo que se ha denunciado por décadas, sobre el accionar maquiavélico de los gringos en el control de la información que circula en los autodenominados “medios libres”. Es así como el superinteligente de Musk denunció que el Pentágono (Departamento de Defensa de EEUU) pagó a la agencia británica de noticias Reuters nueve millones de dólares para estudiar un plan de “engaño social a gran escala”, un programa de ingeniería social.
El Departamento de Eficiencia Gubernamental, dirigido por Musk, sostiene que el gobierno gastó 60 millones de dólares en suscripciones a The New York Times y la agencia Associated Press (AP), lo que pone en evidencia una relación muy lucrativa que ratifica la pretensión del laboratorio social y demuestra el compromiso de estos medios para favorecer los designios del gobierno gringo.
Especialista en Opinión Pública
