Tama, la gata japonesa que salvó de la quiebra a una estación de tren
Que el jefe de una estación de tren no sepa nada del mundo del ferrocarril y se dedique a comer, a salir en fotos y a echarse la siesta sonaría extremadamente raro si no supiéramos que se trata de un gato.
En 2006, la estación de Kishi presentaba una situación económica difícil que empezó a cambiar un año después, cuando los funcionarios del tren decidieron nombrar oficialmente a Tama, una gatica en situación de calle, como jefa de estación.
Todo inició cuando un lugareño llamado Koyama asistía diariamente a la parada de tren donde se reunía con ‘Tama’, una gata callejera que era conocida por los residentes.
Si bien, al principio, los gerentes no aceptaban la presencia de felinos en el lugar. Fue el Sr. Koyama quien se encargó de hacerles cambiar de parecer; convenciéndoles para que la dejasen vivir y, a su vez, nombrarla como jefa de la estación. A partir de allí, todo comenzó a cambiar para bien.
Fue entonces que comenzó la nueva etapa para Tama, con sombrero de jefa de estación, uniforme y ‘salario’ alimenticio.
La noticia se regó como pólvora a través de los medios de comunicación. La publicidad y los visitantes no se hicieron esperar, incrementó el número de pasajeros y, por supuesto, la cantidad de dinero que ayudó económicamente la zona.
El trabajo del felino consistía básicamente en saludar a los pasajeros a cambio de recibir su sueldo en comida para gatos.

Un año después de llegar, la estación aumentó los visitantes un diez por ciento, superando los dos millones anuales, y lejos de los recortes vividos poco tiempo antes, Kishi amplió plantilla y recursos.
El éxito de Tama hizo que le construyeran una pequeña oficina con bandeja de arena incluida. Y en 2010 la nombraron directora de operaciones.
Son muchos los visitantes que se acercaron para ver o hacerse una foto con esta mascota. Debido a la fama de la minina, la estación abrió un café temático sobre Tama, así como una tienda de souvenirs con numerosos objetos con su figura. También se la puede ver en asientos, techos y paredes de los trenes. Sin ir más lejos, el recinto tiene forma de gato.

Muerte de Tama
Tama murió de fallo cardiaco el 22 de junio del 2015. Durante su funeral sintoísta en la estación donde vivía, la gata fue homenajeada como diosa.
El presidente de la estación ferroviaria Wakayama Electric Railway, Mitsunobu Kojima, dio las gracias al felino por sus logros, y dijo que sería incorporada a un santuario de gatos cercano el mes próximo.
Al principio, dijo Kojima, nombrar a Tama jefe de estación era una excusa para que la gata pudiera quedarse en el lugar.
“Pero de verdad hacía su trabajo”, afirmó. El resto, dijo, fue un milagro, y la historia de éxito dio esperanza a docenas de pequeñas líneas ferroviarias pequeñas.
El presidente de la compañía estimó que el felino contribuyó con unos 1.100 millones de yenes (unos 8,9 millones de dólares) a la economía local.
Le sucederá otra gata multicolor, Nitama, que ahora es aprendiz de jefe de estación.

