Sanciones contra PDVSA agregan debilidad al dólar
Si el petróleo se compra en y con dólares, entonces, al EEUU negarle a esa divisa la posibilidad de comprar ese hidrocarburo, su principal activo, la moneda se queda huérfana, realenga, deambulando por el torrente monetario mundial buscando otros activos qué adquirir, presionando los precios para justificar su existencia.
Es allí donde, modestamente, las sanciones de EEUU que impiden a PDVSA negociar su propuesta y aún distante producción de 2 millones de barriles diarios, caudal económica y ecológicamente prudente; o los 3 millones de épocas pasadas, o la ilusión de 6 millones incluida en todos los planes de gobiernos bolivarianos y de oposición, aportan a la divisa de EEUU su gradiente de desasosiego, de abandono.
Ahora bien. El asunto es que a la impedida negociación de la gotita de producción petrolera venezolana se añade la sancionada producción petrolera de Rusia e Irán, y al creciente número de países que están adoptando otras monedas de reservas y de negocios internacionales, para conformar un cuadro multipolar nada agradable para la dólar de EEUU.
Ojo, el dólar no será sustituido, pero su principal fortaleza radica en que el petróleo se negocia en dólares, cualidad que convierte a esa divisa en la única requerida por el resto de las monedas para poder comprar el crudo. Tal fortaleza hace del dólar una unidad, la unidad de medida del precio de las mercancías y de reserva de valor de los bancos centrales de casi totalidad de los países del mundo.
Es así, porque a punto de finalizar la Segunda Guerra Mundial EEUU impulsó la creación de un nuevo orden económico y monetario mundial, que le permitiera mantener el vertical crecimiento económico que lo había llevado a generar 50% del Producto Interno Bruto del mundo, con apenas 7% de la población del planeta.
El país se benefició y aún se beneficia de que la guerra, y las guerras, hayan ocurrido fuera de su territorio, en buena parte con armas vendidas por los mismos EEUU para cada unos de los combatientes en pugnas, a lo cual se añade que los países le compraban con oro lotes significativos de las mercancías estadounidenses.
Los tanques pensantes de EEUU sabían detener ese complejo industrial militar ponía y pone en riesgo la prosperidad alcanzada, más cuando ya existía el antecedente de la Gran Depresión acontecida entre ambas guerras, a finales de los años veinte y principio de los 30.
Es así como con las inmensas cantidades de oro recibidas del resto del mundo, logra en 1944 reunir a 44 países en Bretton Wood, en Nueva Hampshire, y concretar el Acuerdo de Bretton Woods, mediante el cual se establece un tipo de cambio fijo de 35 dólares por cada onza de oro. Crea el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
El acuerdo es acompañado con la tesis del libre cambio de mercancías, la cual favorecía la apertura de mercados y con ella la colocación de la voluminosa producción generada por la fortaleza económica alcanzada por ese país en la Segunda Guerra Mundial.
Así las cosas, todo marchó bien hasta la Guerra de Vietnam, la cual era financiada por Estados Unidos mediante la impresión y envío al exterior de miles de millones de dólares. Tanto, que en 1971 el país tuvo un déficit comercial por primera vez en el siglo XX.
Con la avalancha de dólares enviados al mundo, los países europeos se regresan a EEUU a cambiar los dólares por oro. Francia y Gran Bretaña demandan a Estados Unidos la conversión de sus excedentes de dólares en oro. La consecuencia es que, las reservas de Fort Knox, donde está depositado el oro de Estados Unidos, se vinieron a pique.
Para frenar la compra y estampida de oro, el presidente Richard Nixon aplica un shock económico que impide las conversiones directas del dólar al oro. Desde ese instante el dólar deja de estar atado al oro. Además, devaluó al dólar para hacer que las exportaciones estadounidenses fuesen más baratas y aliviar el desequilibrio comercial.
Asimismo, Nixon impuso un arancel temporal de 10 %, forzando a estos países a revalorizar su moneda. Como consecuencia, las principales potencias económicas comenzaron a abandonar el patrón oro, y la economía mundial pasó a regirse por un sistema de tipos cambiarios fluctuantes.
Pero en el ínterin crece de manera inusitada la economía de China, de manera que a los países se les abre la opción de comprar a los chinos los productos chinos con su propia divisa, el Yuan. Y en este nuevo cuadro geopolítico EEUU reitera como pilar de política exterior la vieja tesis de sanciones y bloqueos, la cual es aplicada a los países petroleros..
La opción de usar otras divisas toma entonces fuerza. El empresario Elon Musk alega que en 2001 esa divisa se usó en el 73 % de las transacciones. Sin embargo, a partir de la aplicación de las sanciones contra Rusia el porcentaje cayó al 47 %.
Para más claridad, Janet Yellen, expresidenta de la Reserva Federal, banco central, de EEUU, durante el mandato de Barack Obama, alerta que “hay un riesgo, cuando usamos sanciones financieras que están ligadas al papel del dólar (…), de que a largo plazo se socave la hegemonía del dólar”.
En 2022, Pekín pide a los dirigentes del golfo que liquidaran en yuanes sus acuerdos de gas y petróleo con China. Estados Unidos y China siguen siendo los dos mayores consumidores mundiales de crudo, con 18,7 y 15,4 millones de barriles diarios, respectivamente.
Según destaca Lumen Capital Investors en declaraciones a Bloomberg, estos países establecen esquemas que evitan esta moneda en sus economías, por lo que tener otras opciones puede suponer una gran ventaja.
“Esta situación será claramente positiva para las monedas locales en mercados emergentes y en particular para sus activos de renta fija”, insiste la firma. “Esto puede mejorar no solo su posición respecto a compras, sino que puede reforzar de forma clave la demanda de los inversores por su deuda, ayudando tanto a su Gobierno como a sus empresas a financiarse con mejores condiciones”.
Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), la proporción de reservas de divisas denominadas en dólares se situaba en el 59,8% en el tercer trimestre de 2022, frente al 72% de 1999. Los jugadores internacionales siguen desechando el billete verde a favor de otras divisas para sus reservas, comercio exterior y servicios bancarios.
Frente a este contexto, de tendencia hacia la debilidad del dólar, mantener o aplicar más sanciones a PDVSA resultaría contraproducente para el propio EEUU, pues el dólar pierde la opción de negociar el petróleo venezolano. Quizás este factor esté sobre la mesa de la administración de Joe Biden y de allí la menor agresividad y los tímidos signos de relajación de las medidas coercitivas, ilegales y unilaterales contra la patria de Bolívar.
