Qué hacer para ganar elecciones
Para ganar elecciones hay cumplir una serie de requisitos que van mucho más allá de las concentraciones de personas alrededor del candidato.
Aunque las movilizaciones masivas son importantes porque pueden generar entusiasmo, lo es mucho más, poner en práctica un método de trabajo que garantice que cada uno de esos votantes potenciales, que podrían votar tu opción, lo hagan el día de la votación.
Hablamos de métodos científicos capaces de medir, la cantidad de electores que podríamos convocar en todos los espacios del territorio nacional.
Eso que llaman maquinaria electoral representa la consolidación de la motivación al voto que hayas podido lograr durante la campaña.
La presencialidad del candidato en los espacios geográficos que definen numéricamente la elección es un punto estratégico a destacar. Difícilmente un candidato sin presencia en el territorio pueda lograr ganarse la confianza de la mayoría.
El conocimiento de las personas sobre el líder político en el cual delegarán su confianza es otro de los aspectos importantes. Los especialistas en marketing político lo llaman marca personal, que se puede definir como las características que identifican y diferencian al candidato de los otros.
Resulta dificultoso que un candidato desconocido pueda escalar a una opción victoriosa, los electores necesitan identificarse emocionalmente con él. La oferta electoral y las ideas de su discurso forman parte de ese conocimiento mínimo para establecer un nivel de confianza.
Otro aspecto que resulta definitivo es la sumatoria de votos indecisos. En casi todas las elecciones, los votantes que se autodefinen independientes, son los que determinan el resultado.
Sumar esas voluntades implica generar un discurso o estrategia inclusiva, que convoque a esos segmentos que puedan aglutinarse. Debe existir una oferta específica para ellos que les sea lo suficientemente atractiva.
El plan de gobierno también es clave, porque si las propuestas son espanta votos, eso tendrá un efecto sobre el resultado.
Haciendo todo lo anterior bien, si ese líder no tiene el respaldo de una organización capaz de movilizar y concretar los votos el día de la elección, su victoria es un ejercicio de la imaginación.
Especialista en Opinión Pública
