Putin llama a preservar la memoria en Día de la Victoria sobre el nazismo
El presidente de Rusia, Vladímir Putin, encabeza este sábado los actos conmemorativos por el 81.º aniversario del triunfo soviético sobre la Alemania nazi. Durante su intervención en la Plaza Roja, el mandatario felicita a los veteranos y a la nación entera por una festividad que califica de «sagrada y luminosa».
El líder ruso destaca que la patria celebra esta fecha con orgullo y con la firme convicción de defender los intereses nacionales ante cualquier desafío actual.
«La celebramos con sentimientos de orgullo y amor por nuestra patria, con la comprensión de nuestro deber común de defender los intereses y el futuro de la patria», resalta Putin ante miles de efectivos militares. El discurso enfatiza que la memoria de los vencedores constituye un mandato ineludible para las generaciones presentes.
Rusia honra así el legado de un pueblo que, según palabras del mandatario, salvó al mundo del mal absoluto y devolvió la soberanía a naciones que habían capitulado.
Putin destacó el sacrificio soviético como baluarte contra el exterminio
Putin recuerda con solemnidad el inicio de la Gran Guerra Patria y denuncia la traición del ataque nazi en junio de 1941. El presidente subraya que los invasores buscaban el exterminio y el genocidio del pueblo soviético multinacional, junto con la destrucción total de su patrimonio cultural.
A pesar de que las potencias agresoras reunieron fuerzas de toda Europa, el mandatario asegura que fallaron al no calcular la resistencia interna de la nación.
«Parecería que los estrategas nazis tuvieron en cuenta todo, salvo una cosa: lo que se llama el carácter ruso y la fuerza del espíritu del pueblo soviético», afirma con contundencia. Esta fortaleza espiritual une a millones de personas en los momentos de mayor dificultad para el país. Para el jefe de Estado, la movilización total de la ciencia, la industria y el campo demuestra que la lealtad a la nación representa la justicia suprema sobre la tierra.
Homenaje eterno a los héroes y mártires de la guerra
La alocución presidencial reserva un espacio profundo para el dolor y el respeto hacia quienes perdieron la vida en el conflicto. Putin rinde tributo a los soldados caídos, a las víctimas del bloqueo de Leningrado y a quienes sufrieron torturas durante la ocupación.
El mandatario sostiene que el patriotismo y la capacidad de sacrificio elevaron al pueblo por encima de sus enemigos, fortaleciendo una fe inquebrantable en la victoria final.
«Inclinamos la cabeza ante la memoria de hijos, hijas, padres, madres, abuelos, bisabuelos, maridos, esposas, hermanos, hermanas, familiares, amigos», expresa el líder ruso antes de declarar un minuto de silencio. La ceremonia concluye con el compromiso de preservar la historia auténtica frente a cualquier intento de distorsión.
El evento reafirma que la hazaña de los soldados soviéticos permanece viva en cada historia familiar y en el corazón de cada ciudadano de la Federación de Rusia.
