Por rumbas y filtraciones denunció a vecino en Santa Teresa
El pasado sábado, el despacho de la Policía Comunal de la parroquia Santa Teresa recibió la visita de un ciudadano sexagenario, habitante de las residencias Santa Rosalía, ubicadas en el centro de la ciudad. Con preocupación aseguró que su vecino había estado escuchando música a alto volumen los últimos tres fines de semana, irrespetando su derecho al descanso. A esta problemática se le sumaron unas filtraciones en su apartamento.
Landis Traviezo, oficial del Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana, encargada por la sala de Resolución de Conflictos de la parroquia Santa Teresa de este caso, contó a Últimas Noticias que el adulto mayor asistió en calidad de solicitante al Servicio de Policía Comunal, relatándole los hechos. Afirmó que había enfrentado la situación con su vecino de al lado, pero que este le respondió de forma grosera.
Sin embargo, su desespero era porque, debido al escándalo ,se mantuvo en vilo durante tres fines de semana consecutivos. La música a alto volumen proveniente del apartamento contiguo no solo alteraba la paz de su hogar, sino que también afectaba la salud emocional de su esposa, quien tiene una condición nerviosa.
Al presentar su denuncia, el hombre expuso que, aunado al conflicto originado por los ruidos hasta bastante avanzada la noche, había un problema de filtración de agua que provenía del inmueble del demandado y que estaba empezando a deteriorar las paredes de su vivienda, así como la calidad de vida de su familia.
Consciente de que el diálogo supervisado por las autoridades es fundamental para resolver conflictos vecinales, el sexagenario acudió a la sala de mediación para buscar el apoyo del personal policial que activó de inmediato una comisión para abordar la situación.
Mediación
Traviezo señaló que se programó un encuentro con ambas partes para la tarde del mismo día. Le entregaron la boleta de citación al demandado que se dirigió en la hora acordada a los espacios donde la Policía Comunal de Santa Teresa presta su servicio a la población.
La cita fue un espacio propicio para que el afectado expresara sus inquietudes y para que el vecino comprendiera el impacto de sus acciones en la vida del otro. Tras la declaración respetuosa del perjudicado, el denunciado expuso su versión de los hechos, alegando que había querido conversar con su vecino en varias oportunidades acerca de las filtraciones, pero no logró contactarlo.
No obstante, en cuanto al alto volumen de la música, admitió que fue su error y ofreció disculpas a la parte contraria, acotando que desconocía los inconvenientes con la salud mental de su vecina.
Traviezo dijo que comprendía que la filtración ocurría debido a que los edificios de las residencias Santa Rosalía constan de estructuras antiguas, pero le exhortó a respetar las normas que rigen los ruidos molestos.
Terminó la conversación sugiriéndoles que, en adelante, trataran de abordar los problemas que surjan en la comunidad mediante el diálogo, considerando lo dispuesto en la Ordenanza Municipal de Convivencia.
Compromiso
Después de la charla, procedieron a firmar el acta donde quedó establecido el acuerdo entre los involucrados. Además de resolver el conflicto sonoro, se le solicitó al denunciado reparar las averías en una tubería de agua potable que causaba la filtración. También a cubrir los gastos necesarios para remediar los daños causados en las paredes de la vivienda de su vecino.
Cada uno aceptó la responsabilidad dentro del conflicto y se comprometieron con consolidar la armonía como bien principal, respetarse, comunicarse, no involucrar a terceras personas en el conflicto y evitar hostigamiento o cualquier tipo de violencia.
Normativas
Traviezo explicó que la resolución de este caso fue posible gracias a la aplicación de los artículos contenidos en la Ordenanza de Convivencia Ciudadana para el Civismo y la Justicia de Paz Comunal del municipio Libertador de Caracas, la cual en el parágrafo 11 define como ruidos molestos la “emisión de sonido producido por cualquier actividad o proceso, que supere los niveles de tolerancia admitidos, que causen molestias a la salud de la población y perturben el ambiente”.
Para el procedimiento se contempló una charla basada en los programas de concientización que la Ordenanza concibe como “aquellas actividades y programas de educación u orientación al ciudadano, relacionadas con las faltas o infracciones cometidas, con el propósito de generar conciencia a la infractora o infractor en cuanto al debido comportamiento dentro de la colectividad”, refiere.
Todas estas acciones se realizaron tomando en cuenta los derechos fundamentales de los involucrados en el conflicto definidos en la normativa como aquellos consagrados en la Constitución venezolana y “fundamentados en la preeminencia de los derechos humanos”
