23 abril, 2026
Pesebre “trend” - Últimas Noticias

Las primeras representaciones de pesebres en Caracas llegaron con la evangelización de las órdenes religiosas españolas, usando la tradición de San Francisco de Asís hecha en Greccio en 1223. Serían los franciscanos en promover el nacimiento de Jesús en los templos, que creemos lo iniciaron hacia fines del siglo XVI una vez levantada la iglesia precaria. Sin embargo, la práctica de armar el pesebre se remonta a los primeros tiempos cristianos cuando lo encarnaban en las catacumbas. con el niño Dios rodeado solo por la mula y el buey, animales que, si bien no están mencionados en los Evangelios canónicos, sí aparecen en los apócrifos.  

Pero la expresión plástica del portal nos viene desde Nápoles, registrada por primera vez en el 1021, en acto notarial de la iglesia de Santa Maria al Praesepe. La escena representada muestra la clásica natividad cristiana con el Niño Jesús en el pesebre, la Virgen María, San José, el burro y el buey. En 1340, la reina Sancha de Aragón, consorte de Roberto I de Anjou-Sicilia, donó a las clarisas un pesebre para su nueva iglesia con una gruta y la sagrada familia. Giuseppe Sanmartino, uno de los más grandes escultores del siglo XVIII (creador del Cristo Velado en la Capilla Sansevero, Nápoles), dio vida a la escuela del Pesebre Napolitano.

Cuando Carlos III y María Amalia, reinaron Nápoles, la consorte, devota de la costumbre napolitana, una vez llegada a España en 1759, montó un gran pesebre en el Palacio del Buen Retiro de Madrid, popularizando las figuras ricas y elaboradas, que serían replicadas por las familias aristocráticas, siguiendo la moda monárquica, para luego ser imitadas por los criollos americanos en sus casas coloniales.

Entrado el siglo XIX, los nacimientos en los hogares se adaptaron con figuras de arcilla y madera, y ya tiendas especializadas en el siglo XX importaban una diversidad de figuras. Con la llegada de las transnacionales petroleras estadounidenses en el primer tercio del veinte, el pesebre empezó a ser desplazado por el abeto y la tendencia de los comercios a lucir brillantes bambalinas con el obispo de Mira travestido del color de la famosa gaseosa. Felizmente, desde hace tres décadas, se ha retornado a la tradición belenista donde la Virgen María es andina, San José de los Llanos y el niño Jesús venezolano.

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