20 abril, 2026
Derrotamos el fascismo - Últimas Noticias

R etomamos en este espacio la importancia del pensamiento crítico en todos los aspectos de la sociedad contemporánea. Ya lo hemos señalado tanto en el ámbito universitario como en el ejercicio de la política. Ahora toca extender el valor indiscutible del razonamiento y la lógica, así como del conocimiento teórico y el rigor metodológico, hacia otras áreas donde se debe pensar antes de actuar. Uno de esos espacios es la gestión pública.

Siempre se ha creído, erróneamente, que la gestión pública debe estar supeditada a la obediencia y a la subordinación. Se ejecuta la orden y no se piensa ni se discute. Ese ha sido el peor error y la razón de muchos estropicios, tanto en administraciones gubernamentales como en las de carácter privado; cuando en realidad es todo lo contrario.
Toda aquella persona que tenga la responsabilidad de dirigir o ejecutar políticas u operaciones del que dependan otros ciudadanos o connacionales debe tener mucha conciencia crítica y un conocimiento preciso de la complejidad que determina el éxito o el fracaso de su gestión.

El pensamiento crítico es una condición necesaria y una herramienta válida para toda operación de tipo público. Todo funcionario y toda funcionaria debe saber analizar, discernir, proyectar, comparar y evaluar, con vistas a una pertinente toma de decisiones y el logro de soluciones efectivas de los problemas que necesita resolver en el día a día.
¿Cómo es posible analizar datos sin una competencia comprobada en la materia? ¿Cómo se pueden hacer proyecciones y prever consecuencias sin un entrenamiento sistemático al respecto? ¿Cómo se calculan riesgos? ¿Cómo se mejoran procesos?

Para todo ello es importante el pensamiento crítico.

Ahora, no podemos limitar esto al funcionario o la funcionaria, vistos como “operadores de línea”, tanto del sector gubernamental como del ámbito privado, con responsabilidades de gestión pública. Este llamado debe ampliarse a los decisores, pues para prever, diseñar, ejecutar y evaluar políticas públicas es necesario también pensar críticamente.
Hoy en día, en un contexto nacional e internacional tan complejo, es notoria la intención de corregir errores del pasado y evitar problemas en el futuro, con la designación de funcionarios, en todos los niveles, conscientes de la importancia del pensamiento crítico.
Eso se aprecia y se celebra.

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