23 abril, 2026
Pedro Calzadilla Álvarez y la memoria viva

La palabra de Pedro Nolasco Calzadilla Álvarez surgía de la memoria, su archivo predilecto por ser el más cercano y humano.

Con su formación de historiador, ofrecía narraciones que explicaban el pasado para comprendernos en el presente. Aunque el pasado domingo 18 de enero de 2026 dejó este mundo terrenal, sus obras siguen latiendo con una escritura donde aún escuchamos su voz y ese amor incondicional por su pueblo.

Nació en Altagracia de Orituco, estado Guárico, en 1933. Se licenció en Periodismo (1964) e Historia (1973) en la Universidad Central de Venezuela (UCV).

Fue docente y fue uno de los fundadores de la revista Tierra Firme y el Fondo Editorial Tropykos. Su bibliografía, que incluye «El valle de Orituco, trescientos años de historia» (1999), «De lo que vi y oí en Orituco» (2000), «Natividad Solórzano, el último caudillo» (2002), «Cerrero… sin azúcar» (2010) y «La calle 9» (2020), registra personajes cotidianos y la lucha de la izquierda por la libertad.

En entrevista con Raúl Cazal, en el programa Las formas del libro (episodio 40), manifestó que sus publicaciones incentivaron a escribir sobre temas que trascendieron, logrando que la historia local superara la indiferencia de las academias.

Altagracia presente

Su infancia estuvo sembrada en Altagracia de Orituco, su paraíso en la memoria. Según el prólogo del poeta Antonio Trujillo a «El día en que un cometa chocaría con la Tierra» (2022), en esta obra vive “la bondad de la madre, una escuela, una plaza y su árbol de ágora en la intemperie de las preguntas, el tío Pablo y la abuela Carmela”, elementos familiares que fueron “forjando en el niño un imaginario, esa desmesura que lo habita cuando habla y escribe desde las costumbres y los secretos de la tierra”.

Relato sobre la dictadura

Militante de la Juventud Comunista, sus valores éticos lo sostuvieron siempre. A los 21 años sufrió el horror de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez bajo la Seguridad Nacional. Ese periodo le sirvió para documentar la realidad, lo que realmente es una dictadura, y concientizar a las nuevas generaciones frente a las manipulaciones mediáticas que califican a los gobiernos populares como dictatoriales.

El autor manifestó en su libro «El pabellón de los rojos: memorias de la cárcel (1954-1955)», que escribió sobre su experiencia carcelaria, tras una conversación con su nieto en 2002, “para que esta pequeña historia, eventualmente, pueda contribuir a aclarar la confusión que pudieran tener algunos de mis otros nietos y sobrinos, así como, tal vez, otros jóvenes desinformados o engañados, víctimas de la manipulación que sigue presente en muchos medios informativos audiovisuales e impresos”.

Palabra fecunda

Contando con una vasta obra en el género de la crónica, Calzadilla Álvarez seguía relatando innumerables relatos reales, sobre todo los que le devolvían a su pueblo natal.

En su cuenta de Facebook compartía con sus seguidores una sección que tituló como “Diario de memoria”. En uno de estos escritos revela su gran amistad con Juan Calzadilla, y cómo pasó de ser un fallido cultivador de tomates a un gran poeta.

Entre sus últimos libros que publicó en vida, está «El último Francisco de Paula. Un siglo en la historia del Orituco» (2025), un relato novelado con personajes reales y creados.

Distinción

En un emotivo homenaje, la presidenta encargada Delcy Rodríguez confirió la Orden Francisco de Miranda en su primera clase post mortem al intelectual Pedro Calzadilla Álvarez. El ministro de Cultura, Ernesto Villegas, hizo entrega de la distinción a la familia Calzadilla durante el acto velatorio, que reunió a personalidades de la cultura.

El ministro Ernesto Villegas entregó el reconocimiento a la familia Calzadilla.

Rodríguez envió a Pedro Calzadilla hijo una carta personal en la cual resalta las virtudes del escritor de Altagracia de Orituco. La ceremonia, marcada por la lectura de sus obras, reafirmó el legado cultural y las luchas de una familia fundamental para el pensamiento nacional.

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