24 abril, 2026
De San Remo a Caracas

La humanidad quiere paz en Ucrania, pero solo es posible asumida como asunto serio, realista y responsable. La Cumbre de paz de Suiza no cumple con esos requisitos. El evento es un fracaso cantado, un bodrio indigerible. Un líder tan avezado como el presidente Petro de Colombia canceló su presencia pues se dio cuenta de la trampa, que se trata de un plan de una pretendida paz que en realidad justifique la guerra, dijo que la Cumbre “está alineada con la guerra”, agregando que las conclusiones del evento “ya están predeterminadas”. Tras la fachada lo que quiere occidente es presentarle a Rusia condiciones inaceptables que sean rechazadas por esta para presentarla como culpable de una guerra que en realidad ellos si quieren continuar a nombre de Ucrania. Aún en el borrador de la declaración final se mencionaba la palabra “agresión” de Rusia contra Ucrania. La falsedad del plan de paz occidental es evidente al ser precedida por la reunión del G-7 que ha sido un evento guerrerista contra Rusia, en el cual han aprobado el robo de 50 mil millones de USD de los fondos rusos congelados ilegalmente, para prestarle a Ucrania y continuar la guerra.

El plan del ilegítimo presidente Zelensky es un ultimátum que exige la retirada de las tropas rusas de todos los territorios “ocupados” por Rusia, Crimea incluida. ¿Cuándo se ha visto que el país derrotado le imponga condiciones al vencedor, que por demás sus acciones están más que justificadas? ¿Qué viabilidad pueden tener las conclusiones de ese evento cuando el país destinatario de la propuesta no ha sido invitado al mismo? ¿Qué validez pueden tener las propuestas si los jefes de Estado de las principales potencias mundiales como Rusia, Estados Unidos y China, no estarán? Es un show propagandístico para intentar aislar a Rusia. Moscú propone un plan realista para iniciar negociaciones; Ucrania debe retirar sus tropas de los nuevos territorios rusos —las repúblicas de Donetsk y Lugansk, así como de las regiones de Jerson y Zaporozhie–, rechazar adherirse a la Otan y mantener estatus neutral, no alineado y no nuclear, mientras todas las sanciones contra Rusia deben ser levantadas. La farsa está en Suiza, la realidad en Moscú, pero la rusofobia no permite la paz, conduce a la guerra.

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