Paracaidistas inician la caída de Pérez Jiménez
“Y recuerden que hay que defender la Patria y no a un hombre”. Con estas palabras pronunciadas por el entonces comandante de la Unidad Escuela de Paracaidistas, Luis Evencio Carrillo, cuando faltaban pocos minutos para que sonara el cañonazo que le ponía fin al año 1957, anunciaba el alzamiento del 1° de enero de 1958, en cuyas primeras horas, parte de los integrantes de esas fuerzas aéreas, con funcionamiento en el cuartel Sucre, frente a la plaza Bolívar de Maracay, al lado del cuartel Bolívar, que era la sede del batallón Bolívar, y con el entonces capitán Enio Ramón Ortiz Cordero al frente, tomaron la base de Boca del Río, ubicada en la salida de la capital aragüeña hacia occidente, dándole así comienzo al alzamiento contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, en cuya acción estaba comprometida la mayoría de los jefes de las FAV, el Ejército, la GN y algunos jefes policiales, y lograrían que este cayera 22 días más tarde, cuando huyó en el avión presidencial La Vaca Sagrada.
En esa misma nave aérea, la mayoría de los jefes huyeron hacia Barranquilla, Colombia, cuando destacamentos militares leales al dictador, acantonados en Guárico y Valencia, atacaron a Maracay. Es importante señalar que esta acción contra Pérez Jiménez tuvo muchas contradicciones, que marcaron el fracaso de la misma, destacando que el jefe de la insurrección, el coronel Hugo Trejo, no llegó a tiempo para las acciones en la capital aragüeña, cuando las operaciones habían comenzado en las primeras horas del 1° de enero de ese año 1958.
Cuando la mayoría de los oficiales implicados se fueron a Barranquilla, ya prácticamente había caído la tarde y estaba entrando la noche; el movimiento había sido derrotado. Esos oficiales que se montaron en La Vaca Sagrada fueron los dos jefes principales, Martín Parada, comandante de los pilotos de las FAV, y Luis Evencio Carrillo, a quien seguía el segundo jefe de los paracaidistas, Emiliano Peña Peña, y los otros quince fugados. Después del 23 de enero del mismo 1958, regresaron triunfantes. Cuando el dictador se puso en fuga, fueron ellos: Roosevelt Adrianza Galvis, Gustavo Fernández, Francisco José D’Alessandro, Fernando Paredes Bello (en los días del puntofijismo fue titular de Defensa), Alberto González, Juan Ignacio Leizaga, Pablo Emilio Mora Amaya, entre otros. Es necesario destacar que el primer presidente del puntofijismo, Rómulo Betancourt, destinó a muchos de los implicados en la conspiración, en especial los que huyeron a Colombia, a cargos fuera de Venezuela, cuando se merecían reconocimientos… Esta es la real historia…
